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  • El Uniandino

“Si destruyen un CAI u obstaculizan una vía tiene que actuar la fuerza pública”

¡Se acercan las elecciones para elegir al próximo alcalde de Bogotá! En El Uniandino creemos que la información y el debate son condiciones esenciales para el ejercicio democrático. Por eso hicimos un especial en el cual entrevistamos a varios de los candidatos (sí, todos son hombres) para saber cómo piensan y qué planes tienen para la capital.

 

Diego Molano ha sido un nombre recurrente en la escena política nacional desde hace un par de años. De hecho, ha venido ocupando cargos relevantes en el sector público desde la presidencia de Juan Manuel Santos. No obstante, dejó de ocupar cargos publicos desde 2013 mientras calentaba motores para su campaña como cabeza de lista por el Centro Democrático al Concejo de Bogotá, donde resultó elegido en 2016. Desde ahí no se ha separado de la política. Cuando terminó su periodo como concejal entró al gobierno de Iván Duque donde llegó a los cargos por los que más se le conoce: la Dirección del Departamento Administrativo de la Presidencia y, finalmente, el Ministerio de Defensa.


Después de un paso accidentado por el ejecutivo, debido a múltiples escándalos en su gestión, ahora Molano aspira a llegar al Palacio de Lievano. Lo hace de la mano de una cara renovada: su movimiento por firmas llamado “Reconstruyamos Bogotá” y el coaval de Salvación Nacional.


No obstante, los vientos no soplan muy a favor de su candidatura pues las encuestas le dan, en promedio, el 7,5% de intención de voto. Ese resultado lo deja lejos de los punteros y pone a la candidatura más cercana al uribismo fuera de la alcaldía, por ahora.


El Uniandino entrevistó a Molano sobre su aspiración a la alcaldía. Le preguntamos por sus propuestas en temas claves para la campaña, su perspectiva sobre la protesta ciudadana y, como no, los intentos de alianzas y negociación con otros candidatos que, hasta el momento, no han prosperado.



Diego Quintero: Me imagino que su principal bandera, en su paso por el Ministerio de Defensa en el periodo de Duque, es la seguridad. Pero cuénteme ¿cuáles son las tres banderas que usted busca representar en esta campaña?


Diego Molano: Como se sabe, yo fui ministro de defensa. Conozco los temas de seguridad, pero también he participado en otros roles como concejal de Bogotá, calificado alguna vez en esa oportunidad como mejor concejal. Fui director del Departamento de Acción Social, hoy Prosperidad Social. También fui director del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF).Tengo una trayectoria y experiencia en el servicio público y especialmente me apasionan los temas de Bogotá, los temas urbanos.


Yo comencé con esta idea de poder servir a los bogotanos e ir a la alcaldía hace muchos años, siendo estudiante líder en el Rosario, cuando creamos una “Cátedra Bogotá”. O sea que todo este tiempo me he venido formando, trabajando y aportando a los temas de ciudad porque creo en el poder transformador de las ciudades y, especialmente, en convocar a los ciudadanos a que amen, a que apoyen, a que se vinculen a su ciudad.


Las 3 banderas con las que nos presentamos ahora las construimos con la comunidad en un movimiento independiente, por firmas, a la alcaldía que se llama “Reconstruyamos Bogotá”, porque la ciudad está hecha un caos.


Y esa es la apuesta: ¿Cómo reconstruimos a Bogotá en 3 pilares fundamentales porque está hecha un caos en inseguridad? Primero: hay robos, atracos permanentes, surgimiento de bandas organizadas que son las que están quitándole la seguridad y la tranquilidad a los bogotanos. Lo que nosotros queremos es que, así como a nivel nacional logramos combatir, capturar y judicializar a todas esas bandas, podamos liberar a Bogotá de ellas —que son las que están atracando, extorsionando. Esas bandas que están en el TransMilenio acosando a las mujeres, en el el sistema de transporte público, en los parques cerca de los colegios y que están robando la tranquilidad a los bogotanos.


El segundo pilar es la movilidad. Hoy somos la ciudad más congestionada del mundo, calificada por varias de las revistas internacionales e indicadores. Y lo tercero es ¿cómo mejoramos nuestra calidad de vida? Hoy tenemos una ciudad en la cual no tenemos calidad de vida. Nosotros nos merecemos en Bogotá una calidad de vida diferente: una calidad de vida que nos permita tener una ciudad bonita, organizada, no sucia o con basuras como ahora. Una ciudad de la que nos sintamos orgullosos, una ciudad que tenga aire limpio, una ciudad, también, que tenga la posibilidad de que las personas y los jóvenes puedan conseguir trabajo, puedan estudiar lo que consideren. Entonces, seguridad, movilidad y calidad de vida son las apuestas que tenemos en el programa de gobierno.


D.Q.: Empecemos, entonces, por el tema de seguridad que es probablemente del que usted más ha hablado y por el que puede ser más reconocido por su paso en el ministerio. Cuenteme, ¿cuáles son sus propuestas puntuales? ¿cómo planea abordar este tema?


D.M.: En seguridad tenemos que abordar el problema sabiendo que el problema fundamental es la impunidad.


Hoy queremos montar un programa de prevención con jóvenes en los 60 barrios donde hay más violencia, donde las bandas están reclutandolos de forma ilegal a partir del microtráfico. Esta propuesta buscaría que, en esos barrios, podamos tener un programa de prevención con una tarjeta de uso del tiempo libre para que, después de la jornada escolar, los jóvenes puedan estar en actividades deportivas, recreativas, de emprendimiento y de tecnología. Esa jornada extendida nos permite que los jóvenes se mantengan estudiando y así evitar que estas bandas los incorporen en actividades ilegales e ilícitas. Eso está haciendo mucho daño en ellos, en las familias, pero en la ciudad también porque están buscando arrebatarnos una generación de jóvenes.


El segundo punto tiene que ver con que no haya impunidad y para eso es una mega cárcel. Una mega cárcel en donde vamos a dejar a todos aquellos que reinciden permanentemente, que son capturados por la policía, la fiscalía, con la denuncia del ciudadano. Y, a pesar de eso, al día siguiente los volvemos a ver en la calle burlándose del ciudadano, de la mujer que fue acosada, del tendero que fue extorsionado, del que le robaron el celular. En esa mega cárcel vamos a llevar a todos aquellos que roban y atracan. También, los jefes de esas bandas irán para allá.


Hay un grupo de venezolanos que hacen lo correcto y que trabajan: A ellos se les va a apoyar. Pero hay un grupo que considera que no le aplica la ley colombiana, que están delinquiendo y buscan que no les aplique la ley. Pues a ellos los vamos a llevar a la cárcel y luego los deportamos. Ese es el segundo programa.

Y el tercero, en seguridad, es conseguir un pie de fuerza adicional de policía que vamos a incorporar: 3.000 policías que serán en parte miembros de nuestras reservas, ex miembros de las reservas, ex soldados, ex policías. Además vendrían nuevos jóvenes que se involucrarían. Esa policía estará uniformada con cámaras de cuerpo adentro de los buses rojos y azules del TransMilenio para que protejan la movilidad de la ciudad de modo que capten a los ladrones robando celulares, atracando portátiles cerca de los colegios. Hoy la policía necesita proteger a los que se mueven en Bogotá porque los policías están pegados en los CAIs, pero no protegen a los ciudadanos que se mueven.


Hoy los criminales están usando una agresividad impresionante, dejan a la gente traumatizada por la agresividad que utilizan contra los jóvenes. Yo conocí hace 15 días una joven estudiante de la Universidad Central que me contó que venía desde Bosa y subiendo por Universidades la cogieron a patadas, le pegaron y la robaron. Esto es una agresividad que no se puede permitir por quitarle su bicicleta. Entonces, este pie de fuerza va a proteger: vamos a proteger dentro de los buses a todo el sistema.


Finalmente, buscamos recuperar parques y colegios. Hoy las familias ya no pueden salir al parque. Atendemos muchas riñas al frente de los colegios, y dentro de los colegios, por el microtráfico que está afectando la vida de los jóvenes, de los niños, de las familias. Vamos a recuperarlos con nuestra policía.


D.Q.: Precisamente habíamos escuchado hablar en algunos debates y entrevistas sobre el tema de la creación de una mega cárcel, ¿me puede explicar un poquito más sobre qué es esta propuesta puntualmente?


D.M.: Una ciudad como Bogotá tiene hoy todas las estaciones de policía llenas de delincuentes capturados. Hay más de 700 de estos criminales en estaciones de policía hacinados, que no se les está pudiendo controlar y que necesitan ser ubicados en una cárcel donde haya un gran programa de rehabilitación con ellos. Pero también para ponerlos a trabajar por la ciudad y que todos esos delincuentes queden en esa mega cárcel.


Es una mega cárcel que será construida y operada por una empresa de vigilancia privada —así quedó en la ley— de modo que todos los policías que hoy cuidan delincuentes estén en la calle cuidando a los ciudadanos y persiguiendo a los criminales, a los hampones, que son los que están afectando a Bogotá. Esa mega cárcel, por supuesto, tendrá toda la tecnología para que no sigan delinquiendo con el celular, extorsionando y robando como está sucediendo hoy. La mega cárcel la puede construir el distrito capital y, por supuesto, tendrá un gran programa de rehabilitación para que los pongamos a trabajar por la ciudad: que limpien canales, que limpien parques, que se consigan los recursos para su propio mantenimiento y que, además, se rehabiliten y se incorporen rápidamente a la ciudad —especialmente con énfasis en aquellos jóvenes que cometan su primer delito.


D.Q.: Sus propuestas de seguridad recuerdan lo que ha hecho el presidente de El Salvador Nayib Bukele. ¿Usted se siente inspirado por ese ejemplo? ¿Le gustaría ser conocido como un Bukele a la colombiana?


D.M.: Yo quiero una política de seguridad que tenga justicia y que garantice que los bogotanos no sigan siendo robados, atracados y que puedan salir tranquilos. Hoy el problema de fondo es que no están pudiendo —la justicia, ni los jueces, ni los fiscales— dejar a los criminales en la cárcel y eso sigue siendo un peligro para la sociedad. ¿Qué se puede decir cuando, por ejemplo, hace 3 semanas capturan a un delincuente que ha atracado 36 veces y vuelve a quedar otra vez en la calle porque los jueces no tienen dónde dejarlo con medida intramural? Un delincuente que asusta, que agrede, que en este caso vuelve y extorsiona, que amenaza. Pasó, nuevamente, en un barrio en San Cristóbal. Una mujer valiente, dueña de una tienda, lo denunció por extorsión. El tipo volvió a salir, la amenazó al día siguiente, y le tocó moverse del barrio ¿Qué va a hacer esta joven empresaria allí con esta amenaza?


Lo que queremos es una mega cárcel para dar tranquilidad. Eso no significa que el proceso de rehabilitación no se vaya a hacer. Se requiere hacer, pero si queremos vivir tranquilos en Bogotá los delincuentes tienen que estar en la cárcel. Los que tienen que estar tras las rejas son los delincuentes. Hoy están tras las rejas los tenderos que les toca poner una reja para que no los atraquen y los amenacen, los ciudadanos que les toca poner una reja a los conjuntos porque no pueden salir, los ciudadanos que les toca poner una reja en las casas para que no se les metan dentro de las casas y los otros que se tuvieron que bajar del sistema de transporte público a caminar, o a montar en moto, o usar una bicicleta, porque ya no aguantan más tanto acoso, por ejemplo, a las mujeres en el transmilenio.


Entonces, en esa medida, la mega cárcel exige que haya justicia y eso es lo que nosotros queremos. Un modelo propio, porque tenemos un programa de rehabilitación al interior de esas mega cárceles que obliga que ellos, además de rehabilitarse e incorporarse, trabajen por la ciudad.

D.Q.: Candidato, pero, entonces, ¿usted sí se siente identificado como un Bukele a la colombiana? Hay algunos de sus copartidarios, como Maria Fernand Cabal, que ya han admitido públicamente reconocerlo como un referente.


D.M.: Yo creo que el problema no necesariamente tiene que ser comparado con otros. Tenemos que tener nuestro propio modelo para Bogotá porque, por ejemplo, en el caso de Bogotá tenemos unos delincuentes muy peligrosos. Como el caso del Tren de Aragua, que se metió acá con un grupo de cabezas criminales de Venezuela. Entonces en Bogotá tenemos que garantizar que haya justicia frente a esos grupos, pero también un buen programa de rehabilitación que funcione, que opere, que permita que esas personas se puedan rehabilitar bien.


Aquí lo importante es que la justicia y la seguridad se impongan en favor de todos los bogotanos, pero también con un gran programa social que complemente en temas de movilidad y en temas de educación como el que estamos planteando.


D.Q.: Bueno, candidato, saltando a temas de movilidad que es otro tema clave de la campaña, ¿para usted qué va a pasar con el metro? ¿Qué se debe hacer con él? Hemos visto en su propaganda que usted dice que va a estar terminado para 2027 si usted es alcalde. Cuénteme un poquito más de eso.


D.M.: Los bogotanos estamos esperando el metro desde hace 83 años. Yo fui concejal de Bogotá cuando finalmente se aprobó la contratación del metro, inclusive fui autor de ese acuerdo que es como una ley para Bogotá. Ese acuerdo permite crear la empresa metro. El metro ya está contratado, es elevado. Es un metro que tiene además troncales alimentadoras de TransMilenio y que ya está en obra. Tú ves en la Caracas los lotes donde se van a construir las estaciones. En Bosa ya comenzó a construirse el viaducto elevado. Ya está el patio taller. El metro es una gran oportunidad, nos lo merecemos todos los bogotanos.


Yo particularmente me lancé a la alcaldía con un movimiento independiente porque en Bogotá las obras no pueden seguir teniendo color político. No es posible que se piense que el metro es de Petro o es de Peñalosa. No, el metro es nuestro, es de nosotros, de los bogotanos. Nos lo merecemos y necesitamos esta obra para terminar de consolidar una mejor calidad de vida y movernos mejor en la ciudad.


Entonces, lo que hemos dicho, esa obra ya está. Vamos a terminarla, vamos a ponerla a rodar, entregársela a los bogotanos y, más bien, que haya una segunda línea del metro, cuya licitación está en curso, que beneficiaría a Suba y Engativá. Ahí hay 2 millones de personas.


¿Hoy qué le decimos a una madre cabeza de hogar en Bosa? Por ejemplo, Adriana Gómez es una amiga nuestra allá. Hoy se demora dos horas y media para ir de Bosa a la 72 con Caracas. Con el metro llegaría en 26 minutos. Vale la pena tener el metro ya y más bien que esa obra sea una gran obra para transformar Bogotá.


Imagínense formar en Bosa a los ingenieros eléctricos que trabajen en el patio taller y en el metro de Bogotá. 17 mil empleos en el metro: eso se necesita en Bogotá y que el metro sea una obra que jalone el desarrollo económico y social. ¿Cómo convocamos a los emprendedores, a las micro, pequeñas y medianas empresas a que incorporen tecnología en los vagones del metro que se van a construir, por ejemplo? o ¿cómo incorporamos a todos los ferreteros que tienen que vender el cemento, el hierro para que sean proveedores de la obra? Eso generaría mucho más desarrollo inclusive en temas de "cultura metro"


¿En Medellín saben qué hicieron? Faltando 7 años o casi 5 años para cuando iba a lanzarse el metro, formaron a los jóvenes y a los niños para respetar el metro en los colegios. Esa es una gran oportunidad también para transformar la cultura y la conciencia ciudadana, a eso nos vamos a dedicar para que Bogotá tenga metro y, además, quitemos esa mentalidad, que nos han impuesto, de que Bogotá no merece grandes obras. Yo estoy seguro que papás, amigos y familias repiten una frase que ya se incorporó en la conciencia colectiva de los bogotanos. Uno dice: "no, yo ya no lo veré. Mis hijos, si acaso, montarán en metro. Yo no creo que ese metro lo vamos a tener". Hay que tener la esperanza.


Vamos a trabajar en esa obra las 24 horas del día para que los bogotanos finalmente puedan montar en ese metro y que les mejore la calidad de vida a todos. Si terminamos todas las obras —es decir el metro línea 1 y las troncales alimentadoras de la 68, en la Ciudad de Cali, en la Caracas, el metro cable, más las que hoy existen—, con una sola tarjeta a un bogotano le quedarían una estación de TransMilenio, o de metro, a máximo 1 km de distancia de su casa. Ir a cualquier parte de la ciudad con una sola tarjeta nos cambiaría la vida a todos.


D.Q.: Y sobre el tema del corredor verde, puntualmente ¿va o no va si usted queda elegido alcalde y por qué?

D.M.: Yo no estoy de acuerdo con el corredor verde, especialmente porque afecta a localidades como Chapinero y Usaquén y porque colapsa el transporte y la congestión en la ciudad. Es una obra que ya abrió la licitación la alcaldesa. Le hemos pedido a ella que pare esa licitación, que no la continúe, que no cometa ese error porque es un esperpento urbanístico.


Respecto a el corredor verde, de hecho, yo no estuve de acuerdo con él hace 4 años cuando se planteó el transmilenio por la séptima, especialmente en el tramo entre la 94 y la 32, que hoy está congestionado y donde no cabe el TransMilenio. Esta obra es peor porque elimina el carril occidental, que es por donde van los carros particulares y los manda por la carrera 11 y la circunvalar. En esta licitación no salieron los diseños de la carrera 11. Eso afecta el transporte y va a colapsar esa parte de Bogotá. Le hemos pedido a Claudia Lopez que no siga adelante con esa licitación.


D.Q.: ¿Pero qué haría si usted queda elegido y el corredor verde ya está contratado?


D.M.: Priorizaremos el tramo de la 200 a la 100, que es por donde cabe, y después lo conectaremos con la avenida 68, en transmilenio, para que la gente que quiera ir al centro pueda bajar hasta la autopista con 100, coger el transmilenio o, en el futuro, la segunda línea del metro de la avenida Suba con 68, para poder subir al centro con esa línea del metro.


D.Q.: Respecto a su paso por el Ministerio de Defensa durante el paro nacional de 2021, ese es un momento especialmente importante para el movimiento estudiantil porque decenas de jóvenes murieron asesinados por la fuerza pública en medio de las protestas. Queriamos preguntarle ¿desde su candidatura, usted qué mensaje le daría a los estudiantes y jóvenes que fueron víctimas de la violencia policial durante el paro teniendo en cuenta que, si queda elegido, también debe representarlos?


D.M.: Escribí un libro que se llama "Bajo amenaza: la cara oculta del estallido social que golpea a Colombia" donde cuento, desde mi perspectiva, todo lo que pasó y lo que encontramos nosotros. Y lo primero es: todo el respeto, el apoyo y la protección para quienes se manifiesten pacíficamente. En esa época hubo 15 mil manifestaciones pacíficas, todas ellas protegidas por la fuerza pública.


En 1.500 oportunidades hubo violencia porque hubo destrucción de estaciones de TransMilenio, de CAIs en la ciudad, y lo que nosotros hicimos fue actuar en varias oportunidades de la siguiente forma: frente a todos aquellos que salieron a manifestarse pacíficamente, y que tenían indignación social real, se actuó para proteger sus manifestaciones e inclusive en el gobierno se abrieron espacios de conversación nacional con propuestas para los jóvenes que salieron de allí, como la elección de consejeros municipales de juventud, lo cual se cumplió. A esos manifestantes que son pacíficos, los protegemos. Hubo otro grupo que no marchó, que resultó afectado por el bloqueo del portal de las Américas o de puntos en Usme, y perdieron su trabajo o clases en la universidad: a ellos también hay que protegerlos.


Pero hubo un grupo especial, la primera línea, que estuvieron vinculados con las FARC, con las disidencias, que destruyeron CAIs o estaciones de TransMilenio. A ese grupo lo que se hizo fue capturarlo y judicializarlo. En este libro mostramos cómo detrás de esto sí hubo disidencias de las FARC y el ELN que organizaron un grupo violento que buscó destruir.

No debieron presentarse hechos violentos, ni de los jóvenes, ni por parte de los policías, que también son jóvenes. Ninguno debió presentarse.

Mi hija me decía: "habla mucho con los jóvenes. Entiende muy bien lo que le está pasando a los jóvenes". La verdad es que muchos jóvenes fueron instrumentalizados por gente de izquierda que buscó llevarlos a cometer delitos de destrucción de bienes públicos y privados, a atacar a la policía. En esa medida, contra ellos lo que se hizo fue actuar como un juez y un fiscal para controlar y judicializar.


Si algún joven resultó afectado en estos casos, no fue en las magnitudes que se dijeron. Acá dijeron que habían desaparecido muchos jóvenes: no hay ninguno, en el libro lo demostramos. Dijeron que habían asesinado a cientos de jóvenes: hoy hay 23 casos que son los que están siendo investigados por la fiscalía, 6 de ellos están relacionados con la policía. Manifestaron cientos de afectaciones oculares: hay 16 casos de afectaciones oculares de la policía, 12 de los jóvenes. Entonces, en esa medida, en esos casos de inmediato se ordenaron investigaciones.


Nadie debía ser afectado porque nada repone alguna afectación de esta. Yo, que soy papá de dos jóvenes de 21 y 23 años, sé la importancia de lo que sucede y lo que tenemos que hacer es que no vuelva a pasar. En esa medida, hay que reparar, pero también hay que investigar y judicializar, y esas investigaciones se dieron. Nosotros actuamos como corresponde, ¿qué harían si están destruyendo un CAI? ¿Qué harían si están destruyendo un TransMilenio? La policía lo que hizo fue actuar para restaurar el orden, la tranquilidad y lo que se buscó siempre es que se respetaran los derechos humanos.Si hubo alguna afectación en esa medida, se adelantó la investigación. Esto no debía suceder, pero la violencia tuvo origen en los ataques que se dieron contra CAIs, contra sistemas de TransMilenio y el bloqueo del país.


Pero no solo actuamos en esa medida, sino precisamente frente a las quejas que se presentaron y ante las situaciones que se presentaron se reformó la policía, se creó una ley de la policía y del patrullero que obliga a que todos los patrulleros sean certificados en sus competencias en derechos humanos y el uso de la fuerza en procedimientos policiales, de modo que cada vez tengamos mejores policías. Incluso íbamos a hacer que los policías pasen por todas las universidades en Bogotá donde encuentren un espacio de formación y, si no tienen esos conocimientos o competencias, se les hace una valoración. Y si no, salen de la policía. Hicimos una ley del patrullero mucho más estricta y eso es lo que buscamos: proteger la vida de todos, de quienes marchan y de quienes no marchan.


Pero eso sí, si hay alguna manifestación que se convierte en violenta y lanzan la primera piedra o destruyen un CAI, pues van a encontrar a un alcalde que protege a todos los ciudadanos y no permite que haya destrucción de CAIs o bloqueos de TransMilenio porque eso es vulnerar los derechos de los otros colombianos.

Si se hace pacíficamente, se protege. Si ya se cometen delitos, pues es necesario que actúe la fuerza pública.


D.Q.: Candidato, pero el vandalismo es una forma de protesta que existe aquí, pero también sucede y existe en el resto de países del mundo. Si usted, por ejemplo, queda elegido como alcalde y sucede otro estallido social, o incluso, una manifestación menor donde haya violencia, ¿cómo planea lidiar con eso si es, de alguna forma, inevitable?

D.M.: La Constitución claramente establece que la manifestación es pacífica. El vandalismo no es una manifestación pacífica. El vandalismo es vulneración de derechos de terceros; el vandalismo es destrucción de bienes públicos.


Si se lanza una primera piedra, ahí hay vandalismo, eso no es protesta. Si se lanza una bomba incendiaria contra un CAI que tiene policías, eso no es una protesta pacífica, eso es vandalismo y destrucción de un bien privado. Si destruyen un CAI u obstaculizan una vía que afecta a los derechos de terceros, porque no pueden trabajar, aquí se afecta a la Constitución, a la ley, y tiene que actuar la fuerza pública.

Así me verán en la alcaldía de Bogotá. Toda manifestación que sea pacífica la vamos a garantizar y se va a permitir, como establece la constitución. Pero si se afectan los derechos de terceros porque destruyen un CAI, porque paran una estación de TransMilenio o destruyen esa estación, pues es necesario que actúe la fuerza pública. La Constitución garantiza las manifestaciones, pero pacíficas.


D.Q.: Frente al tema de política de drogas, recientemente han habido algunas alertas sobre el fentanilo y otras drogas, ¿usted las considera como amenazas? ¿cómo abordaría este problema?


D.M.: El fentanilo tiene unos efectos devastadores en la salud y en la salud mental de los usuarios y consumidores. En Bogotá ya se han encontrado algunos cargamentos, uso y distribución de fentanilo.


Pero hoy el problema más grave en Bogotá es el bazuco, el uso excesivo de cocaína, la mezcla entre ellos y, también, la marihuana. Aquí hay un fenómeno de microtráfico que está creciendo y es necesario hacer un gran programa de prevención.


De hecho, nosotros estamos impulsando un programa de salud mental. Esa propuesta de salud mental lo que busca es, particularmente en colegios y en universidades, impulsar programas de prevención al consumo y abuso de alcohol y drogas. Esto se puede disminuir con esfuerzos a través del uso del tiempo libre como deporte, con actividades en los parques, en los colegios, en las jornadas extraescolares, la jornada de la tarde y la jornada complementaria. Eso es lo primero.


Lo segundo, desmantelar las bandas que están dedicadas al microtráfico que hoy están operando alrededor de colegios y parques de la ciudad. Por supuesto, se permite el consumo con las nuevas legislaciones y cada uno deberá consumir en su propia casa. Pero no vamos a permitir, como establece la ley, el consumo ni en parques ni dentro de colegios para proteger a los niños y jóvenes.


Es una tragedia cuando hay un consumo excesivo en los jóvenes, eso destruye una familia. Muchos jóvenes están siendo instrumentalizados por las bandas y los grupos que les generan dependencia. Por eso, además del programa de prevención, vamos a impulsar un programa de rehabilitación en los barrios que más lo necesitan, donde hay comunidades vulnerables que están muy afectadas por el consumo excesivo que causa, al final, la destrucción familiar.


Lo que me dicen las mamás es: "Ya no sabemos cómo manejarlos. Se vuelven agresivos, se roban los electrodomésticos de la casa. Se vuelve una tragedia y no hay quien los atienda”. Nosotros vamos a impulsar que el sistema de salud de Bogotá, en articulación con el ICBF, tenga unos cupos de rehabilitación y atención. Un programa mucho más amplio de modo que podamos rehabilitar a los jóvenes y que puedan retornar a su proyecto de vida para estudiar y trabajar. Eso es lo principal que hemos impulsado.


D.Q.: Candidato, hace un par de meses estuvo muy cerca de aprobarse el uso adulto de la marihuana en el Senado. ¿Cuál es su posición frente a eso? Ya me ha hablado sobre el consumo de drogas, pero ¿qué opina de los intentos de regular este mercado?


D.M.: Yo no estoy de acuerdo con el consumo. Por supuesto, ya hay una ley que permite el consumo y su regularización. Mientras que sea para mayores de edad, pues es decisión personal de cada uno.


Pero lo que sí no vamos a permitir es que se consuma cerca a colegios y parques, tal y como está establecido por la ley. Allí es donde tenemos que garantizar que ni los niños ni los jóvenes estén involucrados cerca del consumo porque el desarrollo del cerebro se da hasta los 21 años. Yo fui director del ICBF, y creo que hay que proteger a los jóvenes y a los niños frente a este riesgo de consumir antes de que termine su desarrollo cerebral.


D.Q.: Usted es de oposición frente al gobierno nacional y ha mostrado públicamente sus diferencias. Incluso, cuando usted estuvo en el Ministerio de Defensa, Petro también fue uno de los críticos fuertes a su gestión. ¿Cómo es su relación con el presidente? ¿Si queda elegido, cómo tramitará las diferencias que existen en negociaciones que son importantes entre alcalde de Bogotá y presidente?


D.M.: Mientras el presidente Petro siga impulsando que le va a pagar a los delincuentes por no matar, ahí no nos vamos a entender. Si el presidente Petro sigue impulsando una reforma a la salud que acaba las EPS, cuando en Bogotá tenemos 3’500.000 bogotanos vinculados a tres EPS, y de ahí depende su salud y su calidad de vida, ahí no nos vamos a entender. Y mientras que el presidente Petro siga insistiendo que en la paz total se les va a dar impunidad a las bandas como el Tren de Aragua; o que permita que el Clan del Golfo entre a Bogotá sin que pase nada; o que las disidencias, a pesar de estar en una mesa de negociación, ahora digan que van a tener el frente 53 de las FARC en Bogotá en sus mapas; o que el ELN siga en negociaciones de paz total, pero amenazando a los bogotanos en Usme con ataques terroristas, pues ahí no nos vamos a entender y vamos a exigir que se respete a los bogotanos.


Los bogotanos pueden tener la certeza de que en Diego Molano tienen un alcalde que va a defender el bienestar, el interés y va a hablar en defensa de todos los bogotanos en esta elección.


Si el Presidente pretende parar la obra del metro cuando ya está contratada, pues ahí vamos a sentarnos y no nos vamos a entender pues vamos a defender esa obra para los bogotanos. El 29 de octubre, si votan los bogotanos por Diego Molano, como así espero que sea, esa obra de metro se va a hacer.

Aunque entiendo que la Constitución claramente señala que debe haber una coordinación armónica entre poderes en el nivel nacional y el nivel descentralizado, en una elección popular también se demuestra que la descentralización existe y que si hay un mandato para Diego Molano es un mandato de la defensa de esas tesis y esos valores.


Hay algunos programas que tiene el plan de desarrollo del presidente Petro que vamos a impulsar, que son muy importantes. Es el caso de la economía popular. Me verán de primero impulsando programas en esa economía popular para los vendedores ambulantes, para los bicitaxistas, para los recicladores.

D.Q.: Candidato, usted se está lanzando a la alcaldía por firmas, pero a inicios de septiembre usted fue invitado junto a Juan Daniel Oviedo, a Rodrigo Lara y al general Vargas a negociar y organizar una coalición. Las encuestas, por ahora, no lo ponen en el mejor sitio. Usted aceptó la invitación a charlar ¿cómo ve esas candidaturas? ¿Se siente cercano a ellas?


D.M.: Nosotros vamos con un movimiento independiente que se llama Reconstruyamos Bogotá. Tenemos el mandato de más de 117 mil firmas de ciudadanos que nos dicen vaya usted a representarnos en esa alcaldía de Bogotá para garantizar una mejor seguridad frente a estas amenazas.


Yo soy un demócrata: nunca me niego a conversar con diferentes sectores para evaluar las posibilidades frente a las amenazas que se ciernen sobre Bogotá. Una amenaza de inseguridad rampante en la ciudad que debe ser controlada de inmediato. Una amenaza de unos candidatos de Petro que quieren imponer un modelo de sociedad que, ya vimos, no está funcionando en el gobierno nacional porque estamos llenos de inseguridad y delincuencia. Y, finalmente, una amenaza del candidato de Claudia López, que sería el continuismo a lo que ya estamos viviendo en Bogotá.


Entonces, frente a eso, no me niego a ninguna conversación, pero he claramente señalado que esas conversaciones tienen que considerar unos acuerdos sobre lo que necesita Bogotá y sobre la seguridad de la ciudad.


Se requiere inversión en la seguridad y frente a propuestas como las que tenemos de la universidad digital nueva para Bogotá. Además, esas propuestas deben representar unos valores de las personas que hoy están reclamando ser esa mayoría silenciosa: que Bogotá sea diferente, que se acabe con este odio que nos han querido imponer entre los trabajadores y los empresarios, entre la policía y los jóvenes, entre los del norte y los del sur. Tenemos unos valores que defender respecto a las instituciones, a la protección del planeta, a la innovación y el apoyo a sectores que también deben estar representados en cualquier discusión y un planteamientos hacia el futuro de Bogotá.


D.Q.: Claro, pero sobre el tema de las alianzas, ¿usted se ve aliado o formando una coalición con otro candidato? ¿Cuál es el candidato más cercano a usted?


D.M.: Lo que tengo claridad es que yo me presento porque considero que soy el mejor candidato, el único que puede enfrentar al presidente Petro y garantizar la seguridad en Bogotá. En esa medida, espero ser yo el que en esta discusión pueda ser apoyado pues tenemos unas grandes propuestas y experiencia real en lo que necesita la ciudad.


Nunca vamos a permitir que la ciudad siga bajo esta amenaza y vamos a salir a defender a los bogotanos. Hay que pensar con sentido de patria grande y de patria chica y por eso la primera vuelta es la oportunidad para que nosotros presentemos estas tesis, estas propuestas, y los ciudadanos voten.


Pero, previo a esto, hay estas conversaciones y vamos a asistir allí para ver en esa discusión cuáles son los los los temas que permiten unir más a los bogotanos. Pero nosotros seguimos firmes en que Bogotá lo que debe tener es unas propuestas que nos permitan superar estas condiciones de inseguridad tan agobiantes y esta amenaza al modelo de ciudad. Nos quieren imponer que es una ciudad del odio que impulsa el presidente Petro y su candidato Gustavo Bolívar.


En esa medida, yo digo por quién no votaría y quien, considero, no puede llegar a la alcaldía: Gustavo Bolivar.


D.Q.: Hay un video suyo que se viralizó de un comentario que hizo en el debate de Semana. Allí usted manifestó que, en su casa, las decisiones importantes sobre el país las toma usted y las decisiones de dónde ir en vacaciones, donde estudian sus hijos las toma su esposa. A raíz de su comentario se armó un debate sobre su perspectiva de género y sobre temas de mujeres. Quería preguntarle, en relación con eso, ¿cómo estarían representadas y cuáles serían los espacios para las mujeres en su alcaldía?


D.M.: Ese fue un chiste que me salió mal realmente. Pero yo he trabajado toda la vida con mujeres y en mi alcaldía he dicho que vamos a tener un gabinete paritario y que la mujer va a ser protagonista fundamental.

Especialmente en la política social, con las madres cabeza de hogar y una protección para empoderar a las niñas. Lo he hecho toda mi vida.


De hecho, Marcela es una profesional de mayores capacidades y competencias. Es economista uniandina, tiene una maestría en Administración y finanzas en la Universidad de Pace. Estudio luego psicología. En la casa las decisiones las tomamos en conjunto, en equipo.


D.Q.: Y sobre, por ejemplo, temas como la interrupción voluntaria del embarazo hasta la semana 24 ¿usted planea garantizarla? ¿Desde el distrito que proyectos tiene para que las mujeres puedan acceder libre y voluntariamente al aborto?


D.M.: Yo soy provida y, claramente, entiendo y sé que como alcalde tengo que cumplir los mandatos de la constitución y de la ley. Las causales que allí están señaladas por supuesto serán respetadas.


D.Q.: ¿Pero, entonces, no hay ninguna propuesta puntual para garantizar el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo?


D.M.: Están establecidos los mecanismos que se señalaron en la constitución y la ley. Yo soy provida, pero soy un demócrata respetuoso a la ley de las decisiones de la Corte Constitucional y así serán garantizadas.


D.Q.: Candidato, una última pregunta, respecto a temas de educación hay muchos reclamos desde, principalmente, universidades públicas por problemas de financiamiento y el modelo de educación superior colombiano. ¿Usted cómo ve ese problema? Yo sé que ha propuesto una universidad digital, ¿pero qué diferencia de esa propuesta de la UNAD que ya existe y que es muy similar?


D.M.: Bogotá tiene un reto que es ¿cómo democratizamos la educación superior? Hay 500 mil jóvenes que en Bogotá deberían estar, o quisieran estar, en la Universidad y no pueden acceder a ello por, básicamente, costos y porque no hay una oferta suficiente.


Lo que hemos planteado es que vamos a apoyar la educación superior. Los acuerdos del Distrito Capital deben privilegiar, primero, la financiación y la mejora de las condiciones de la Universidad Distrital y también apoyar la Universidad Nacional, que es otra universidad pública en donde estudian una gran cantidad de bogotanos. Especialmente debemos enfocarnos en mejorar la sede de la Universidad Distrital de La Macarena, apoyar el desarrollo de esa facultad de medicina, concretamente de especialidades como los temas cardiovasculares y de neumólogos que necesita la ciudad.


Pero si queremos avanzar en democratizar la universidad y la educación superior, lo que hemos planteado es una universidad digital que es completamente diferente a la UNAD. La UNAD es una universidad a nivel nacional, en Bogotá vamos a tener es una Universidad Digital Metropolitana que permita avanzar rápidamente en tres propósitos.


Uno, que los bogotanos jóvenes puedan estudiar inglés, ser bilingües y trabajar desde cualquier parte de Bogotá, en cualquier localidad, para cualquier empresa del mundo o de la ciudad.


Segundo, cursos novedosos de nuevos temas que son oportunidades. Cursos cortos, por ejemplo, de desarrollo de software —porque queremos ser la capital del desarrollo de software, de las nuevas carreras. O, incluso, ingenieros de sonido en el manejo de logística, espectáculos o en el desarrollo de industrias de innovación que utilizan inteligencia artificial. Esos cursos cortos de un año o año y medio les permiten desarrollar competencias, conocimientos y salir al mercado laboral. Un desarrollador de software, que haga un curso de un año o año y medio, puede salir a trabajar al mercado laboral con un salario digno de 3 millones de pesos o un poco más. Luego compiten por contratarlos en el mercado laboral porque el mundo los está necesitando y queremos que eso suceda en Bogotá. También, nuevas carreras relacionadas con la transición energética, con la innovación, con todo el tema digital pueden ser una gran oportunidad en esa universidad digital y que lo podemos hacer masivamente a costos casi que gratuitos. Esas oportunidades le permitirían a los jóvenes trabajar, estudiar, rehacer su proyecto de vida y volver a estudiar posteriormente.

D.Q.: Eso sería todo candidato. Gracias por su tiempo y por la disponibilidad para la entrevista.


D.M.: Muchas gracias, un saludo para todos los uniandinos.


Tengo un hijo uniandino y lo que les puedo decir es que vamos a proteger a los jóvenes en Bogotá. Aquí cada joven puede tener la certeza de que van a tener una ciudad que piensa joven, una ciudad que quiere proteger su vida, proteger sus intereses, proteger hasta su celular porque nadie se preocupa hoy porque roben un celular.


Yo me sueño el día en que me pueda parar allá en el Palacio de Liévano, en el primer semestre, y decir a todos los bogotanos hoy no se robaron ni un celular, que no se robaron ni un portátil porque aquí tenemos que preocuparnos de eso. Se nos volvió normal que a los estudiantes los roben, los atraquen y nadie diga nada. Nosotros vamos a proteger a los estudiantes para que puedan estudiar, trabajar, desarrollarse en esta ciudad que tiene un potencial enorme, una ciudad donde tengamos buena calidad de vida y podamos disfrutarla las 24 horas, disfrutar de esta oferta cultural que tiene Bogotá. Vamos a hacer que Bogotá piense joven, actúe joven y proteja a los jóvenes. Un saludo especial.



 

Por: Diego Quintero


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