• El Uniandino

Petro, no soy digno de que entres en mi casa...

pero una palabra tuya bastará para sanarme. San Mateo 8:8. O bueno, casi. En ese pasaje bíblico el centurión romano es quien no se considera digno de la presencia de Jesús. En nuestro testamento político Petro va decidiendo quién es digno y quién no según la pureza de su ideología. Pero al igual que al personaje bíblico le llegó su prueba de fuego con una oferta de Satanás en el desierto, a Petro le llegó la suya con una oferta también del diablo, sólo que él -muy a su pesar- no es el mesías, y aceptó. Una alianza con la política tradicional tal vez mejore las posibilidades de que Petro llegue al poder, pero también le quita la independencia e ideología que lo diferencian de aquellos a quienes pretende combatir.




Las diferencias ideológicas deberían ser centrales en la política y criticar a Petro por pedir algún grado de coherencia ideológica a sus aliados sería absurdo, pero él transformó la exigencia de consensos sobre principios generales en pruebas de pureza más propias del agua que de la gente. Dentro de todas las cosas que podrían haber causado el distanciamiento entre el senador de la Colombia Humana y Claudia López en las elecciones por la Alcaldía de Bogotá, como la política social, ambiental, de lucha contra el crimen, etc, al final fue la ubicación del metro respecto del nivel del suelo, v.g., arriba o abajo, el punto principal por el que el senador se distanció de los verdes, pese a que López compartía su postura y sólo haría el elevado en caso de que quedara contratado, lo que finalmente ocurrió. Incluso durante el mes de noviembre llegó a criticar a la alcaldesa por comprar papa lavada, lo que según el senador significaba no apoyar a los campesinos. También marcó distancia con S. Fajardo pues, según Petro, Los Castaño, que fundaron las AUC, tuvieron de subordinado a Don Berna, quien tal vez tuvo una alianza con autoridades antioqueñas para la reducción de homicidios y de pronto haya una conexión entre esas AUC y los homicidios de líderes sociales hoy. El líder de la Colombia Humana no se junta con personas que tengan una mancha en su vida. Uno no puede ser la renovación de la política juntándose “los mismos con las mismas”, como diría Robledo.


Sólo un ser de las mismas cualidades morales de Petro podría unírsele; ser digno de entrar en su casa, en la Colombia Humana: Armando Benedetti. Este político libre de cualquier mancha, de cualquier sospecha de uribismo. Sólo hizo parte del partido de la U cuando este impulsó la primera reelección de Uribe, su slogan de campaña durante el 2006 era “100% con Uribe”, y fue ponente del referendo de segunda reelección. Nada más. Pero no solo pasa sobrado el test de pureza ideológica, sino que también el de transparencia política. Dejando de lado las acusaciones que lo vinculan con el uso de recursos de Fonade para su enriquecimiento mediante la celebración de contratos amañados o con el uso de su actividad legislativa para favorecer empresas con las que tiene cercanía, o su posible pertenencia a los “Buldocer” que actuaban como bancada en beneficio de Odebrecht en Colombia y la cancelación de su Visa por esos mismos procesos; fuera de eso Benedetti es un hombre limpio, digno de Gustavo Petro y un proyecto de transformación nacional que renueva las instituciones para llevarnos a ser la próxima Argentina (con suerte).


Al igual que en la fábula bíblica donde Jesús no podría haber redimido a la humanidad de ceder a la tentación ofrecida a él en el desierto, Petro la tendrá muy difícil (sí, más difícil es posible) para cumplir con sus promesas de renovación de las instituciones y de transformación social si aquellos con los que pretende llegar al poder son justamente esa clase política que ha prometido combatir. La llegada de Benedetti a la Colombia Humana tal vez le dé algunos votos al líder de oposición, pero podría perjudicarlo quitándole la “pureza” ideológica con la que capturó a su base más amplia de votantes, a menos claro, que el bautizo en la Colombia Humana le perdone a cualquier político todos sus “pecados”.


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Por: Juan Esteban Quintero*. Fundador de Confesiones Uniandes & Chompos.

*Pseudónimo


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