• El Uniandino

Beneficiarios de Quiero Estudiar Escala denuncian un aumento inoportuno en el cobro de sus créditos


Mientras la universidad niega que exista un cambio, algunos egresados beneficiarios del programa están inconformes porque según ellos, en medio de una crisis, ahora tendrán que sacar más plata del bolsillo. Al final, se abre una discusión sobre las condiciones del crédito y la reciprocidad.




El pasado primero de julio, egresados de la Universidad de los Andes pertenecientes al programa Quiero Estudiar Escala (QEE), que ofrece financiar estudios de pregrado a cambio de un porcentaje de los futuros ingresos de sus beneficiarios, recibieron un correo en el que se les pedía incluir la prima de servicios dentro del monto base sobre el cual se calcula el porcentaje que deben devolver recíprocamente. El correo no cayó bien entre todos.


Valentina Carmona, egresada de geociencias en 2018, expresó su malestar en Twitter de esta manera: “No es justo que en tiempos de crisis económica estén desangrando a sus exbecarios”, dijo la uniandina. Según ella, desde que consiguió trabajo hace tres años, nunca le habían hecho ese cobro. Lo mismo nos dijo otro beneficiario de QEE que se graduó en 2019: “es la primera vez que envían un correo pidiendo información que incluya la prima de servicios para calcular las compensaciones que uno aporta”.


El programa QEE cubre hasta el 95% de la matrícula semestral a estudiantes talentosos con dificultades económicas, con el compromiso de que estos devuelvan el 20% de sus ingresos por el doble del tiempo que disfrutaron del beneficio.


Según el contrato firmado por los becarios, conocido por El Uniandino, los ingresos sujetos de compensación incluyen “todo salario o compensación variable, constitutiva o no de salario, así como todo beneficio extralegal”. Y aunque los cuatro egresados consultados por este periódico reconocen esta condición, para algunos el cobro cae como un baldado de agua fría.


“Estoy inconforme con el momento en el que empezaron a cobrar el salario básico más la prima [...] y más en tiempos de crisis económica. Muchos a duras penas logramos mantener nuestro empleo o nuestra empresa”, le explicó a El Uniandino Carmona. Para otros beneficiarios, el momento de solicitar este cobro no fue solo problemático por la crisis, sino porque el correo lo mandaron demasiado tarde. Así le pasó a Sergio Silva, graduado en 2018: “la solicitud la hicieron después de haberme gastado el dinero de la prima, entonces me descuadraron mucho más de lo que estaba”.


Sin embargo, la versión de la universidad es distinta. “No se ha dado ningún cambio en el proceso de compensación”, le dijo a este periódico Ana María Neiza, jefe de Apoyo Financiero en Los Andes. “Una vez se gradúan, los estudiantes nos informan sus ingresos y nos entregan la documentación, sobre esa base se les informa el monto de la reciprocidad”. La funcionaria aclara que el proceso siempre ha sido el mismo “y las cosas no cambiaron con la pandemia”. Aún así, tres de los cuatro egresados entrevistados nos comentaron que este cobro no se había realizado antes.


Con relación a las dificultades recientes y a la posibilidad de ofrecer alivios a los beneficiarios, la jefe de Apoyo Financiero nos dijo que “durante la pandemia varios estudiantes nos contaron que les bajaron el salario o les modificaron sus condiciones laborales, y nosotros les disminuimos el aporte. El programa siempre está abierto a escuchar a los estudiantes y sus propuestas”.


Por su parte, Diego Tafur, graduado de ingeniería civil y ambiental, no cree que deberían existir alivios,: “si se hace el símil con un préstamo bancario no hay alivios, solo renegociaciones particulares que conllevan a extender los tiempos de los créditos”.


Por otro lado, Silva, al igual que Carmona, considera que incluso el cobro usual del 20% del salario es muy alto y se debería repensar en la actual coyuntura: “he tenido gastos que antes no estaban contemplados. Uno sale a ganar sueldos de 2 millones de pesos y que tengas que dar 400 mil pesos te deja a ti con nada”.


La discusión sobre el funcionamiento del programa se extiende más allá de la actual situación del país y el cobro sobre las prestaciones. “Cuando firmamos este contrato no contemplábamos lo que representaba el 20% en un salario, y más en este país donde los sueldos de los recién egresados e incluso de personas ya con experiencia laboral son muy bajos, así cualquier aumento que uno perciba se ve disminuido”, explica Carmona sobre los motivos para hacer públicas sus críticas en Twitter.


Su publicación, que ganó cierta visibilidad en la plataforma, fue contestada por Felipe Acosta, asistente de rectoría y también beneficiario de QEE.




La opinión de Acosta va en línea con lo que nos respondió Neiza. “Hacer la compensación del 20% es un aporte de la reciprocidad que los estudiantes hacen para apoyar a otros estudiantes que como ellos necesitan estudiar en la universidad”, indicó la jefe de Apoyo Financiero. Y en eso concuerda con los beneficiarios: “El programa me permitió oportunidades que para mi hubiera sido muy difícil tener sin este”, nos dijo Maria Fernanda Beltrán, egresada en 2020 de psicología.


Lo cierto es que, si bien la mayoría de los egresados con los que hablamos están agradecidos por el programa, el debate sobre la proporción del porcentaje de retribución y la denominación de “beca” a lo que muchos creen es un crédito-beca está todavía sobre la mesa.


“Me gusta el hecho de que estoy ayudando a otras personas y me motiva a seguir aportando, pero golpea en un trabajador joven en un país como Colombia y en una crisis económica”, termina diciendo Silva.


Por: Natalia Chavarro



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