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How I met your mother: ¿Apología al amor romántico?

How I met your mother (2005) es una serie dirigida por Rob Greenberg, Michael J. Shea y Pamela Fryman en la que se presenta a un grupo de cinco amigos con historias relacionadas con temas diversos, entre los que prima el amor. Ted Mosby, interpretado por Josh Radnor, les cuenta a sus hijos cómo conoció a su madre a través de 9 temporadas en las que las historias de sus amigos también entran en juego. Cada uno de ellos tiene una participación única en la historia, por ende, todo funciona como un efecto dominó y es obvio que se da porque es una serie *ríe nerviosamente*. Sin embargo, la sensación es más “real”, ya que esta tiene como característica que muestra un desarrollo de personajes que los presenta como si todos fuesen redondos; es decir, encontramos que cada uno se muestra de manera dinámica, con sueños, traumas y defectos, lo que hace que parezcan ser completos y se sienta un carácter verosímil. Igualmente, trae consigo una reflexión sobre el amor romántico desde la cual se pueden ver diferentes perspectivas que nacen a partir de cómo cada personaje percibe el concepto de amar.



Empecemos con Marshall Eriksen, interpretado por Jason Segel –sí, el de Los Muppets–, el mejor amigo de Ted, al cual conoció en la universidad y acompañó durante toda su travesía. Capítulo tras capítulo, se puede dar cuenta que desde tener mommy issues (dícese de persona que tiene problemas de mami y que, en este caso, busca encontrar una mamá en su pareja) hasta ser inestable emocionalmente o tener tusa, hizo que el público se sintiera gusto de ver un hombre real con sentimientos Sí, leíste bien, Marshall fue una de las descripciones más precisas de la tusa que hay en la cartelera de series del milenio. Es vivo ejemplo de un hombre apegado a su lado sensible, lo que le permite al público conocer al personaje de manera personal o cercana.


Marshall es la pareja de una icónica profesora del jardín de niños llamada Lily Aldrin. La serie muestra el crecimiento profesional de Lily, en el que se distingue su mayor problema de pareja: tener aspiraciones profesionales que constantemente la separan de Marshall. Y es justo cuando se introduce ese conflicto que aparece una pregunta muy relevante: ¿mi trabajo soñado o el amor de mi vida? Siempre cuestiono ese lado del amor, ya que se supone que la persona indicada no debería ser un obstáculo para conseguir tus sueños o, simplemente, no debería ser tan difícil perseguirlos junto a ella. Aunque también este tema pone en bandeja la importancia que se debe dar a ese tipo de factores en su vida y lo que quizás lo hará más feliz. Y es justo eso lo que lo hace tan especial, porque a veces juzgamos ciertas decisiones y nosotros como espectadores creemos que tal vez no deberían suceder, pero así funciona la vida, tomamos decisiones apasionadas o nos dejamos llevar por el orgullo. Es un ejemplo de una mujer real, que la “embarra”, a la que le cuesta tomar decisiones (si ya vieron la serie entenderán el dichoso “pausa”) y que hace lo posible siempre por seguir su corazón.



Así como la serie presenta personajes con cierta inclinación por el amor ideal, largo y apasionante, también se encuentran dos personajes de contraste que permiten el cuestionamiento del concepto de amar. Estos son Robin y Barney, encarnados por Cobie Smulders y Neil Patrick Harris respectivamente. A pesar de que la mayor parte de personajes de la serie parecen tener ciertos traumas que los hacen ser como son, como el abandono, tener terribles figuras paternas, el que es más evidente es el que cargan estos como cruz en la espalda: el miedo al compromiso. Este miedo que persigue a muchos definitivamente colorea el contorno del amor en negro, ya que pueden caer en manos de personas que esperan un amor recíproco. Debo decir que Barney, a pesar de ser el mayor fuckboy de la historia, es un personaje que tiene una historia que se repite en muchos casos y no es lejana a la realidad, posee sentimientos diversos, pensamientos (raros pero únicos) y daddy issues. Un hombre que plasmó perfectamente lo importante que es el tiempo para cambiar y crecer, así ya creamos tenerlo todo. Lo anterior, hace que una verdadera conexión se pueda desarrollar con el personaje y se mantenga una línea consecutiva y realista. Por otro lado, Robin al comienzo parece ser ruda, tranquila y poco relevante en la historia, pero solo es cuestión de capítulos cuando ella llega a ser hasta una superestrella canadiense –si ya la viste espero que tu vida amorosa sea más un “Sandcastles in the sand” que un “P.S I Love You”–. Entonces, estos dos icónicos personajes hacen que la pregunta relevante anterior se convierta en algo distinto. Literalmente, un amor distinto. Se torna en amar estar con alguien, amar el sexo, amar la amistad, o amar el trabajo. Se convierte en: ¿Amar?


Ahora bien, Ted Mosby, el romántico empedernido más fastidioso de la serie. Sí, fastidioso. Ted se caracteriza por siempre buscar la perfección, el momento, el destino, y, por encima de todo, las excusas. Ted encuentra tantas excusas frente a las relaciones que cae en miles de huecos por nueve temporadas hasta encontrar a la mujer que tanto iba a amar, pero de la que nosotros ni sabemos el verdadero porqué. Si bien es un personaje completo, así como sus amigos, lo conocemos tanto que incluso da rabia la cantidad de errores que comete por buscar un amor imposible. Tan irrealizable que se puso el mismo disfraz en Halloween por más de seis años con el fin de encontrar a uno de sus tantos “amores de vida”. Es acá donde hago una pausa para interferir sobre la pregunta que nos hemos estado haciendo desde el inicio y la convierto en un simple amor (?). ¡Tienen que pasar nueve temporadas para encontrar el amor! Al comienzo era tan fanática de romantizar el rechazo que hasta me gustaba decir que tal vez yo era fiel copia de Ted Mosby en la vida real. Eso solo me hizo dar cuenta de cuántas oportunidades había perdido solo por buscar un ideal, un momento, un disfraz, un clima o quizás no pisar una raya, para encontrar amor. El desenlace de la serie explica toda esta frustración, porque cada ideal, cada momento, cada disfraz, también al parecer lo tiene que pasar el director para crear un final soso en comparación con la historia tan completa que tenía en sus manos.



Finalmente, la moraleja que da la serie es que probablemente sea mejor encontrar amor en la amistad, en ti y en tus sueños; así, la vida te pondrá en el camino –puede ser que en 9 o 2 temporadas– al ser humano que, por un tiempo corto o largo, te hará sentir algo. El trabajo hecho por la serie es exitoso dado el contenido, desarrollo y atención que le pone a los detalles y líneas contextuales, lo cual genera empatía por parte del público. En ese sentido, esta serie se destaca sobre otras que quizás solo “le sacan el jugo” a un personaje pero dejan de lado a otros que pueden ser de interés para el público, perdiendo la oportunidad de crear una atmósfera más realista. Para terminar, les recomiendo tres cosas. La primera es que querer un amor por solo por amar no es la mejor opción para poder triunfar en el corazón, sino que debemos parar de buscar y solo ofrecer cariño. La segunda es que deben ver las nueve temporadas de esta grandiosa serie y la tercera es que por favor vean el final alternativo para no apagar abruptamente la intensidad deslumbrante que provee esta serie.


Por: Moti








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