• El Uniandino

El Terror Oculto En Lo Cotidiano

El diablo se encuentra muy cerca; no solo en tus vecinos, sino que puede gestarse dentro de ti. Rosemary Woodhouse es víctima de una violación por parte de su esposo, cuyo fruto da lugar al anticristo. El cuerpo de Rosemary es tratado como una propiedad y aunque la película se haya estrenado hace más de 50 años, el terror de ser una mujer embarazada sin control de decisión sobre su cuerpo, sigue siendo un tema bastante actual.


La naturaleza del terror es algo bastante extraño dentro de la psique del ser humano, pues sentimos ese miedo que nos hace transpirar cuando el entorno nos alerta de algún peligro posible. Aunque el amor sea el sentimiento más importante, el miedo prevalece como el más poderoso. El miedo puede llevar al desespero y con ello a la locura. El bebé de Rosemary aprende a manejar ese miedo dentro de lo cotidiano; casi toda la cinta se desarrolla de día o en interiores muy bien iluminados, lo que demuestra que las sombras no deben ser siempre el lugar más oscuro. La joven pareja Woodhouse se muda a un apartamento bastante peculiar, que oculta una orden antigua de brujos cuyo objetivo es encontrar al receptor del hijo de satanás. Rosemary es una joven bastante austera y, dentro de lo que cabe, normal, cayendo en el estereotipo femenino de “esposa ideal”. Su esposo, por otro lado, cabe dentro del hombre que sobrepone su trabajo ante todo. Rose Mary, tras una cena con su esposo Guy, queda ebria y drogada por un postre que sus vecinos le entregan, en ese estado catatónico su marido se aprovecha de ella mientras mantiene sueños lúcidos en los que un demonio la insemina junto con un aquelarre que los observa y adula. Al despertar y desconcertada, comienza a percibir cambios radicales dentro de su cuerpo y descubre que se encuentra embarazada. Este hecho deja maravillada a la joven pero una atmósfera siniestra que no es visible se funge, el aura de Rosemary que es encantador se convierte en algo desesperante, ella transpira esa ansiedad de estar atada bajo una relación abusiva, esta metamorfosis se exterioriza y físicamente exalta la ansiedad.


Tras la noticia, la pareja comienza los preparativos para recibir al neonato, y con ello la pesadilla se ciñe sobre la futura madre. Primero Rose es forzada a ver al famoso doctor Abraham Sapenstain, quien la induce en un tratamiento poco ortodoxo y bastante doloroso para ella, en el que es forzada a tomar batidos de hierbas tóxicas que deterioran constantemente su salud física y mental. Minnie, su vecina, se vuelve casi que una figura materna que la aconseja, pero como mala madre se entromete de manera compulsiva y milimétrica, controlando cada aspecto por mínimo que parezca dentro de su vida; inclusive opinando de su embarazo en cada oportunidad, guiándola bajo sus propias intenciones. Perder el control es desastroso, porque precisamente no está en uno, ya sea por un acto inconsciente o por una fuerza externa, es un atentado contra la psique pues doble la condición de libertad. Aquí surgen los primeros indicios de desespero de Rosemary, sin ser la madre, todos quieren opinar y controlar su embarazo, casi como si lo que estuviera dentro de ella fuera una propiedad codiciada envuelta en un producto utilizable y maleable al gusto propio.


Rosemary comienza a sospechar sobre quién está detrás de los hilos; empezando a indagar, un viejo amigo involucrado termina muerto. Su trabajo como detective la lleva a encontrar libros sobre brujería y concluye que el culto quiere tomar a su bebé como sacrificio. El tercer acto de la cinta es el punto más desesperante de la misma. Ella se ve obligada a dar a luz en su casa, donde su bebé desaparece, para luego encontrar al culto adorándolo pues Adrian, su nuevo hijo, es la semilla de satanás . Abrumada y confundida acepta su papel como madre y, al final, arrulla a su hijo cediendo ante la presión.


Mia Farrow destaca como una mujer presionada, su transformación física y mental es sumamente impresionante, y desata el mayor miedo imaginable. En cierto punto, como espectador se empieza a dudar si en verdad está enloqueciendo o si realmente esa conspiración existe. Una cuestión bastante acertada es cómo se trata el fanatismo, los seres humanos siempre tratamos de justificar nuestras acciones convenciéndonos de que nuestra causa es la más justa, está en la naturaleza del hombre como forma de sobre llevar la realidad. Los grupos externos religiosos transfieren esa culpa hacia un mandato divino, el maltrato que sufre Rosemary simplemente es una consecuencia de esta característica, pero no por eso lo hace menos tortuoso. Cuando al otro se le trata como un objeto y se le priva de sus libertades no se le despoja de esa virtud de elegir de poder llevar a cabo su vida a su manera, desde un inicio Rose sufre bajo un acto atroz una terrible violación que podría ser tan real, y ahí es donde realmente radican los horrores de la cinta, en verdad no importa si el culto existía o no. El miedo que yace ante la idea de ser vulnerable por mano de los más allegados está sumamente presente en el día a día. Muchas veces no se espera que las personas en las que confiamos puedan atentar contra nosotros para tener algún tipo de beneficio. Pero inclusive nuestras parejas pueden aprovecharse de la vulnerabilidad de nuestros corazones para transgredirnos.


Algo clave de este tipo de miedo es que en este tipo de relaciones no existe un villano tal cual. muchas veces el medio retrata un abuso claro y conciso y no muestra la verdad. Pues siempre una de las 2 partes es un personaje despreciable con el que no empatizamos, donde nos cuestionamos porque siguen juntos. Aquí el marido posee una cualidad mucho mas relacionable y es esa inconsistencia con el trato con su “amada” pues en partes se ve como la pareja perfecta idealizada e inexistente. Pero también vemos que sus intereses personales terminan lastimando a Rosemary, pero es esa primera parte la que nos hace entender por qué ella sigue con él, porque esa luz destaca dentro de la inmensa oscuridad. En la vida real no existen malos o buenos, sino personas que quieren cosas y estas cuando chocan se lastiman entre sí, nunca con esa intención como motivo principal.


La cinta está sumamente adelantada a su época, la historia del terror sigue patrones demasiado específicos, en sus inicios y con los monstruos de Universal Pictures se popularizó la idea de sentir miedo hacia lo extraño o sobrenatural, El Hombre Invisible o Drácula datan de esto, criaturas de la noche que pueden atacar sin previo aviso. En los setentas y con el nacimiento de los grandes asesinos seriales, el cine extrapolo el miedo al otro, al ser humano desquiciado que podría matarte en cualquier momento, el giallo italiano o el slasher en América retratan ese fragmento de locura. Pero últimamente el cine de terror actual sitúa el miedo dentro de uno mismo e inclusive en el círculo familiar, en Hereditary el drama entre los personajes asusta más que cualquier hecho paranormal. En ese aspecto El Bebe De Rosemary logra plantear ese miedo dentro de una pareja disfuncional.


Inclusive los créditos iniciales de la película son dignos de una comedia romántica con el resaltante rosa, que transmite una atmósfera de relajación y diversión. La decisión de Polanski pareciera que es confundir al espectador respecto al tono pues al estar en un espacio de comodidad es disruptiva, pero su verdadera intención es precisamente plantear ese tono dicotómico entre lo que aparentemente vemos y la historia real. Casi como son las relaciones abusivas cuyo miedo nace de manera lenta y subliminal. Después de tanto maltrato y sedición, Rose cede por el cariño que le tiene a su hijo. Este acto en apariencia atenta contra el enunciado anterior sobre el poder del miedo sobre el amor; pero no es así, Rosemary no enfrenta su miedo con valor extraído del amor, sino que al estar tan quebrada el miedo se pierde dentro de su ser. Y al arrullar a su bebé al final demuestra lo más íntimo de la naturaleza del hombre, lo cual es esa contradicción entre lo que sentimos y hacemos, soportando el dolor en un espiral sin sentido.



 

Por: Santiago Patiño