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El arte uniandino. En un abrir y cerrar de ojos


En un abrir y cerrar de ojos es la tercera entrega de la exposición de los proyectos de grado de arte de la Universidad de los Andes que se hace de manera virtual. Se compone de un total de 16 proyectos. Cada uno de los cuales maneja técnicas diferentes, desde animación a instalación, pasando por dibujo, pintura y performance. Los proyectos se dividen en varias categorías: cotidianidad, cuerpo, diálogo, distancia, dualidad, encuentros, ficciones, indefinido, memoria, pérdida, ritual y tiempo.

Cesáreas, de Doris Andrea Páez Muñoz, es la primera obra que me llama la atención, principalmente por el manejo de color y la crudeza de las imágenes. Son en total diez pinturas que buscan retratar las marcas que quedan en la piel –como lo son las estrías y cicatrices– después de la maternidad y, como el nombre del proyecto lo indica, haberse sometido a una cesárea. Este proyecto surge del interés de la artista por las diferentes marcas que son resultado de un proceso de gestación. La primera pintura que hace es un retrato de las marcas de su propia madre. Doris explica, en el video de su proyecto, que escogió el medio de la pintura porque le permitía tener una conexión más directa con las madres. Este medio también le facilitaba hacer énfasis en ciertas zonas y “repensar la materialidad pictórica del cuerpo”. Algo muy interesante que dice la artista es que estas pinturas son el resultado de la gestación de su proyecto, el desarrollo de la pintura tiene un proceso en el que existen etapas, tiempos y sentimientos. La artista dice: “he logrado una conexión importante no solo con las madres y sus experiencias, sino con todo el proceso del proyecto, las fallas y los aciertos en el camino de la obra.”


Algo que me interesa mucho sobre el proyecto de Juan David Cáceres, titulado Oráculo: otros mundos, es lo que dice el artista en su video explicativo de la obra: usó el medio de ilustración digital no solo porque se sentía muy cómodo con ello, sino que también se le facilitaba usarlo en cualquier lugar y momento durante el encierro. Este es un claro ejemplo de la adaptabilidad a la cual los estudiantes de arte han tenido que recurrir para llevar a cabo sus proyectos de la mejor manera, evitando obstáculos e inconvenientes que les puedan perjudicar a la hora de desarrollar sus trabajos. También habla de cómo toda esta situación le permitió darse cuenta de, por ejemplo, las horas en las que era más productivo y pudo encontrar un lenguaje propio. El resultado de todo este proceso es una pieza editorial muy interesante que tiene por protagonista un espacio, un lugar en el que la historia se relacionara con el libro físico. El artista busca que quien se encuentre con su trabajo pueda usar el libro como parte de la historia.


Nocast, el proyecto de Daniel Andrés Vela Tovar, es una animación que nace a partir del interés del artista por dar a conocer sus diferentes opiniones sobre diversos temas. El título hace referencia a la palabra “podcast”, ya que el formato tiene un entrevistador y unos invitados, el entrevistador es una representación no física del artista y el invitado también es una representación animada de uno de sus amigos, el tema a tratar es la virtualidad. Este trabajo gira en torno a algo muy cotidiano: una charla tranquila entre amigos, esos momentos que se valoran mucho después de que fueron arrebatados de nosotros debido a la pandemia. En cuanto a la técnica, como ya lo mencioné, es animación tradicional (2D) con algunos detalles que se salen de lo usual y lo hacen más novedoso.


Laura Jiménez inició planeando su proyecto de grado (anteproyecto) en el primer semestre de 2020. Su idea era hacer un túnel similar al de Ligya Clark (instalaciones y acciones sensoriales vinculadas al arte y a la psicoterapia), pero con medias veladas. El Uniandino tuvo la oportunidad de hablar con Jiménez para que nos comentara acerca de cómo fue su experiencia desarrollando su trabajo en medio de la coyuntura actual. Sus respuestas fueron fascinantes.


La intención, más allá de hacer una pieza escultórica y una instalación, era crear un performance en el cual las personas que se metieran por el túnel pudieran tener la experiencia de salir de algo y por medio del cuerpo sentir una especie de catarsis. Aún no había llegado la pandemia, por lo que Laura empezó a tener distintas ideas para agrandar el túnel, por ejemplo, con un pasillo lleno de marañas, algo que dificultara el paso y que implicara que los cuerpos de las personas estuvieran más en contacto con el material. Gracias a su formación en teatro, pudo encontrar el tema para su proyecto: llegar y conocer, enfrentar y aceptar su sombra. Fue en este momento que llegó la pandemia y Laura, como muchos otros estudiantes, se decepcionó y vio su idea desvanecerse. La artista decidió aplazar el segundo semestre del 2020 con la esperanza de que la situación se controlara y pudiera volver a las instalaciones de la universidad. Desafortunadamente este no fue el caso. Sin embargo, gracias a unas sesiones de arte, sanación y espiritualidad, tuvo la oportunidad de entender que, a pesar del encierro y de pasar muchas horas en soledad, también es posible generar comunidad y conexiones, todo esto también fue parte de un proceso de autoconocimiento. Aquí, decidió retomar la idea inicial de los túneles, pero esta vez la idea era hacerlos más amplios. Resulta muy interesante que Laura no se quedó con las ganas de exponer en un espacio abierto al público y no se conformó con el registro que quedaba en la página de los proyectos, sino que se lanzó a encontrar una galería dónde exponer. Hoy en día su proyecto de grado se encuentra expuesto en Zenatrium en Zipaquirá.



La conclusión aquí es evidente, los estudiantes ya están familiarizados con el aislamiento y las medidas de restricción, por lo que escogen medios que les permiten trabajar tranquilamente y sin mayores inconvenientes desde casa o donde sea que se encuentren. Es impresionante cómo los estudiantes se vuelven tan recursivos en medio de un estado de emergencia, recurren entonces a técnicas con las cuales se sienten cómodos y familiares. Si bien la situación no da mayor espacio para la experimentación en cuanto a medios, la creatividad de cada uno de los estudiantes sale a relucir y se ve muy reflejada en los resultados finales. No sobra la invitación para que aquellos interesados dediquen unos minutos para explorar la página y los diferentes proyectos que hay en ella.

Por: Natalia Oviedo




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