• El Uniandino

Con shitposts se ambientó el paro

El 28 de abril el país atendió a la convocatoria hecha por el Comité Nacional del Paro. El llamado invitaba a la gente a manifestarse, inicialmente, contra la reforma tributaria propuesta por el gobierno de Iván Duque. Las marchas, sin embargo, fueron opacadas por la oleada de violencia que se dio en diversas ciudades del país. Tras dichos acontecimientos se generó un debate que trascendió hasta llegar a las aulas universitarias. Facultades y departamentos a lo largo de la nación citaron asambleas y abrieron espacios que tuvieron el objetivo de conversar y compartir sus perspectivas frente a la coyuntura. Dichas reuniones resultaron, en muchos de los casos, en la decisión de anunciar el cese de actividades académicas a través de varios mecanismos de acción: la declaración de anormalidad académica, asambleas escalonadas y permanentes, o el paro.



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Los resultados de estos encuentros, indistintamente del mecanismo adoptado, fueron anunciados en forma de memes –particularmente de shitposts– que circularon a través de las redes sociales. Los shitposts son, en palabras de #Violet, administradora de la página de ocio Confesiones Uniandes Reloaded, “básicamente una forma de realizar contenido de redes sociales de pésima calidad [...] ensalzado con humor satírico e irónico”.


Cada departamento y facultad anunció su consenso a partir de la creación de una de estas imágenes, que rápidamente se hicieron virales. Whatsapp, Twitter e Instagram sirvieron como potencializadores de estos formatos, que se replicaron desde la Universidad Nacional hasta en la Universidad de los Andes, pasando por facultades como la de ciencias sociales y artes, hasta ingenierías y medicina.


El origen de la palabra “meme” se puede rastrear hasta el libro El gen egoísta del biólogo Richard Dawkins, quien propuso que el meme –derivado de la hipótesis memética de evolución– es a la transmisión cultural lo que el gen a la transmisión biológica. Esto quiere decir que los memes cumplen una labor primordial en el traspaso y la supervivencia cultural. “Es el capital simbólico que es común a la juventud y que encontramos en la cultura pop que nos habita a todos”, nos dijo Omar Rincón, doctor en ciencias sociales y humanas, y especialista en creación audiovisual y digital. El meme, en ese sentido, puede ser visto como un artefacto cultural, y por ende, es constructor de memoria.


“Muchas veces me aproximo a la vida con humor, este momento me pareció apropiado también para hacerlo. Pensé que si existía la posibilidad de usar mis limitadas habilidades de diseño para aligerar la tensión y hacer a alguien reír, tenía que aprovecharlas”, cuenta uno de los creadores de las piezas que circularon a lo largo de estos días. “La idea posiblemente surgió en un momento en el que me encontraba muy feliz al ver que mi carrera es realmente consciente sobre lo que pasa en Colombia”, nos dijo por su parte otra de las creadoras.


La realización de estos posts estuvo influenciada por varios aspectos. Por una parte, se encuentra la necesidad de acercarse con risa a este difícil periodo que enfrenta el país; por otro lado, se da también el afán de comunicarse de una forma efectiva y que apele directamente al público universitario mediante un lenguaje que le es propio.


Shitpost del departamento de Lenguas y Cultura de Uniandes


Pensar el meme como objeto cultural implica atribuirle un accionar particular. El meme se basa en referentes reciclados y los une para dar lugar a una imagen que se convierte en memoria. Camila Aschner, docente de estudios interdisciplinares en humanidades y ciencias sociales con formación en artes visuales, explica que “se vuelve un lugar en el que nos proyectamos como comunidad, en realidad está diciendo un montón de cosas sobre nuestro momento, nuestro lugar, historia, educación y referentes comunes. Ahí está la cultura y el artefacto cultural”.


Así, el meme, y particularmente estos shitposts, devienen en una herramienta que refleja la manera en la que la comunidad lee las relaciones sociales y los problemas que atraviesan al país en esta coyuntura. De la misma forma, la memoria puede construirse a través de las imágenes. Siendo los shitposts un artefacto que conglomeran referentes, sentires e identidades de una comunidad, se convierten en una forma de encarnación de la sociedad en sí misma. “El meme puede ser considerado archivo y memoria. Es la memoria del paro: cómo se hace la convocatoria, con qué referentes se juega, quiénes son esos personajes que se transgreden también”, concluye Aschner.


Usualmente los memes son vistos solo como material de ocio. Si se piensa en política, no es el tipo de contenido que viene a la mente. “En Colombia nos metieron la idea de que la política es una cosa enfermiza y dañina” dice Omar Rincón. Gregory Lobo, quien trabaja con estudios culturales y mediáticos, está de acuerdo: “yo llevo años insistiendo en que la nación es un discurso a través del cual unos intereses intentan imponerse sobre otros, y viceversa”.


Pero, siendo los memes el contenido y la forma de representación predilecta de los jóvenes, resulta ingenuo pensar que no estén plagados de mensajes políticos. ¿Qué función y cómo se convierte el meme en un agente de cambio y de manifestación ideológica? Es evidente que los movimientos juveniles llaman a la acción tanto a los ciudadanos, como al gobierno, y están atravesados, en palabras de Rincón, por “una alta politización de causas más que de ideologías. Las causas son las que mueven: el medioambiente, el feminismo y los derechos LGBTIQ+”.


Las representaciones de estas causas, no obstante, son particulares. Los jóvenes han encontrado una nueva manera de significar su identidad a partir de la coolture –término acuñado por Rincón para denominar una cultura mundial y encontrada en referentes mediáticos y virales–. “Ese movimiento está atravesado por una estética que hace parte de una economía simbólica global, que son las series de tv, la música pop, los videojuegos y toda la parafernalia popular que tenemos. Esa parafernalia se convierte en mecanismo expresivo”, cuenta el profesor.


¿Qué hace, entonces, que la combinación de estos referentes resulte divertida? ¿Por qué es jocoso asociar el paro con Open English y la afirmación “We are in stop” en el marco del departamento de lenguas y cultura? ¿Por qué ver a María Fernanda Cabal bailando al ritmo de la canción de Epa Colombia apela a los estudiantes de ciencia política?


Shitpost del departamento de Antropología de Uniandes


La labor de la risa ha sido abordada por figuras desde Platón, hasta Rabelais. “Lo propio del hombre es reír”, escribe el francés en el epígrafe de Gargantúa y Pantagruel. Entonces, si asociamos al humor como una característica intrínseca a la naturaleza humana, no es de extrañar que tenga una incidencia en diversos aspectos de nuestra vida, y los shitposts son, justamente, la regla.


“El humor es una herramienta poderosísima y lo es, entre otras cosas, porque nos reímos por superioridad. Burlarse de alguien es sentirse superior a él, incluso cuando nos burlamos de nosotros mismos [...] Eso nos hace pensar en las armas de los débiles. Lo único que les queda frente al poder es ridiculizarlo. Es la única manera en que yo me salgo de esa opresión insoportable en la que me mantiene el poder”, agrega Aschner.


El humor es, así, un modo de ruptura de las relaciones hegemónicas e invita, simultáneamente, a asumir una posición que puede resultar en hechos, en acción, a la vez que aligera la carga emocional de la coyuntura. “Los memes son la forma de enviar un mensaje a través del humor y podríamos decir que logra contrastar la angustiante situación actual con risas”, concluye #Violet.


Shitpost de la Facultad de Ciencias de Uniandes


La estética de los shitposts se caracteriza por presentar una dualidad. Cuentan con un conglomerado de figuras que pueden apelar al uso de una configuración barroca de la disposición y cantidad de elementos que los componen, pero, por otra parte, se distancia de la construcción barroca por el carácter infantil de sus referentes.


“La estética de invitación infantil, con personajes reconocibles, habla por sí misma: es típica de las representaciones un poco cursis, un poco vulgares y muy bootleg que suceden en países como Colombia. Es llamativa, cumple la función de invitación inherentemente y, además, se burla de las nociones de lo oficial”, nos dijo uno de los autores de los memes que circularon esta semana.


Esta es la estética de lo otro, de lo ajeno, de lo que en principio no somos, pero en lo que nos convertimos de la mano de los shitposts. Es la estética de la otredad, como nos explicó Alessandra Merlo, doctora en letras y teórica del cine y de la imagen: “Una imagen dice algo, y lo hace de forma inmediata y simultánea [...] pero para que algo suceda en pocos segundos cuando la miramos necesitamos poner a funcionar todos nuestros conocimientos, intuiciones, emociones, códigos y, solo a partir de eso, podemos darle un sentido”.


En el caso de los memes, que se apoyan en la coolture para cumplir con su finalidad, resulta vital conocer los referentes con los que se cuenta. “Los memes son formatos extremadamente codificados, tenemos que tener clara su construcción, que es cultural y social, la cual hemos aprendido a descifrar a través del uso y del consumo de imágenes parecidas”, agrega Merlo. La profesora argumenta que sin ese marco de lectura “todo lo anterior resulta intencionalmente infantilizante y sexista; propondría sobre todo una lectura del paro que es antagónica a un compromiso social y estaría volcada a su aplicación como «tiempo libre»”.


Los shitposts que han invadido las redes son una invitación jocosa. Una manera de exponer una identidad cuya formación se basa en la coolture sin dejar de lado lo político, que nos atañe a todos como individuos. La representación de los ideales estudiantiles presentes en los posts apela a su necesidad de acción utilizando como principal herramienta los mecanismos de comunicación que nos son familiares. El humor se vuelve subversivo al incitar a la movilización. El paro nos ha mostrado la necesidad de cambio, a la vez que ha fomentado la acción política; y, citando a Rincón, “aunque fracasemos, es un fracaso espectacular porque nunca lo habíamos intentado”.


Por: Melissa Betancour y Gabriela Valencia