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Semillero de Acción contra Deforestación: la interdisciplinariedad como antídoto ante la complejidad

El Semillero de Acción contra la Deforestación es un espacio de encuentro interdisciplinario entre personas con intereses y conocimientos acerca de una problemática que acaba con más de 180.000 hectáreas de bosque al año en Colombia y pone en peligro a más de 2.600 especies. Así mismo, es un lugar en donde se fomenta la participación directa de estudiantes, no solo de Los Andes, y profesionales para visibilizar mediante distintas herramientas y proponer soluciones que ayuden a frenar esta problemática. El semillero cuenta con integrantes de diferentes disciplinas como economía, antropología, ciencias biológicas, comunicación, entre otras.



El Uniandino habló con Santiago Herrera, Sofía Benavides, Daniela Quintero y Juliana Rubiano, miembros del semillero; y Catalina González Arango, profesora del departamento de Ciencias Biológicas y directora del grupo de palinología y paleoecología tropical de la universidad.


Una propuesta diversa para pensar en nuevas soluciones


El semillero inició como un grupo de clase en donde se juntaron cuatro estudiantes de economía con intereses en temas ambientales para investigar y hablar acerca de la deforestación. Como nos mencionó Sofía Benavides, estudiante de economía y parte del grupo de fundadores del semillero, “la idea surgió gracias al buen trabajo en equipo y la emoción por generar un espacio nuevo en la universidad para seguir conversando sobre el tema”. Finalizado el semestre 2020-1 decidieron pedir ayuda a su profesor Nicolás de Roux. Él les presentó a José Luis Díaz y Daniela Quintero, quienes posteriormente ayudarían a coordinar todo lo necesario para el semillero. Antes de empezar el semestre 2020-1, enviaron un correo a todas las personas de la universidad para convocar miembros para este espacio de acción, solicitud que respondieron más de 100 personas de diferentes disciplinas y contextos.


“Los objetivos fundamentales para el semestre 2020-2 se orientaron a entender las causas de la deforestación, los actores involucrados y las iniciativas que están trabajando actualmente para aportar y generar soluciones principalmente en la Amazonía colombiana” añadió Santiago Herrera, también estudiante de economía y parte del grupo de fundadores del semillero. El colectivo se ha enfocado en evaluar qué políticas, programas o proyectos que existen en la actualidad con el fin de contribuir a este trabajo.


Otra de las acciones fundamentales que se tomaron este semestre fue la participación en redes como medio para visibilizar el espacio y tener una incidencia en la opinión pública a través de foros, infografías y otros tipos de contenido que simplifiquen el problema. Dentro de los foros se tocaron temas como el aporte desde los pagos por servicios ambientales en la Amazonía, la política de drogas con relación a la deforestación en Colombia y la mitigación y adaptación al cambio climático en la Amazonía colombiana, en los cuales participaron: Rodrigo Botero (Director de la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible), Virginia Salazar (Asesora Nacional Programa del Gobierno de Colombia Visión Amazonía), Elizabeth Trochéz (Lideresa del Pueblo Misak y trabajadora social), Mateo Estrada (Indígena Siriano del Vaupés y asesor ambiental de la OPIAC) y Dolors Armenteras (Profesora de la Universidad Nacional experta en temas de ecología del fuego, deforestación, fragmentación y cambio climático en la Amazonía Colombiana), entre otros invitados.


“La idea a partir del semestre 2021-1 es empezar a actuar” explica Benavides, para quien el semillero ha andado muy bien en temas de motivación e investigación, y por lo tanto, es esencial hacer un seguimiento a medida que va avanzando el trabajo con el fin de darse cuenta qué tan ambiciosos pueden ser y ponerse límites según sus capacidades. A pesar de que los objetivos han cambiado debido a los enfoques y conocimientos de los miembros, se quiere crear un ambiente en donde se transmita la tranquilidad de poder hablar y debatir de la mejor manera. Así mismo, Benavides expresa que “la propuesta es convocar a muchas personas de diferentes disciplinas dentro y fuera de la universidad para apostarle a una visión mucho más amplia y atractiva que perdure en el tiempo y de esta manera lograr que las personas conozcan el problema, lo entiendan de una manera digerible y pueda tomar acción al respecto”.


De igual manera, según Daniela Quintero, economista de Los Andes y asistente de investigación del grupo de María Alejandra Vélez (Ph.D. Economía de los Recursos Naturales de la Universidad de Massachusetts y economista de la Universidad de los Andes) en temas de economía ambiental, “uno de los más grandes intereses es apuntarle a quebrar la frontera de lo que es un semillero de investigación mediante la multidisciplinariedad y diversidad de intereses”. Lo anterior con el fin de salirse del contexto uniandino y generar discusiones con otras universidades y personas de diferentes regiones del país. “Es fundamental generar contenido que llegue a un público diverso, no solo dentro y fuera de la academia, sino también a las personas que no están convencidas aún de la gravedad de este problema y su impacto en el cambio climático”. Otro objetivo clave dentro del semillero es pensar a futuro en crear alianzas con las personas que están trabajando en el territorio y generar proyectos más colaborativos con las comunidades que tengan un impacto tanto ambiental como social.


Juliana Rubiano, antropóloga de Los Andes, pupila de María Alejandra Vélez y trabajadora del centro de estudios sobre seguridad y drogas (enfocada en economías ilícitas, medio ambiente y desarrollo rural), expresa que “uno de los principales retos del semillero, dado que es un espacio que lleva poco tiempo, es empezar a tener productos (académicos o no académicos) en los cuales se pueda sintetizar el conocimiento de las diferentes carreras”. Para Rubiano, se genera un reto de aprendizaje al abordar temas como la especificidad de las disciplinas y la separación que crean los diferentes nichos lingüísticos y tecnicismos al momento de dialogar sobre un mismo tema. “Mientras se tiene a los economistas hablando del costo de oportunidad, de la regresión y de la econometría, también se tiene a las personas de Antropología hablando de los modos de vida y de entender los fenómenos contextualmente, entre otros”.


Quintero y Rubiano concuerdan que otro de los retos que enfrenta el semillero es la interdisciplinariedad frente a la academia y el mundo profesional. “Al querer actuar en contra de la deforestación, se deben co-crear herramientas que tengan una incidencia más directa y que no solamente se queden en las investigaciones y las palabras, de esta manera, se debe encontrar una forma de unir los modelos complejos de ciertas disciplinas con las dinámicas más específicas y locales de otras para construir un conocimiento más transversal”. Quintero agrega que es necesario trasladar la discusión a distintos espacios para “no solo hablar entre los que ya estamos convencidos sino pensar qué alternativas de comunicación o qué alternativas pedagógicas pueden llegarle de una mejor manera a la gente que cree que esto es algo marginal y que no deberíamos prestarle tanta atención”.


La deforestación en Colombia también es un problema cultural, institucional y sistémico


La deforestación en Colombia, en palabras de Catalina González Arango, no es solo un problema ambiental de las últimas décadas sino algo que nos define a los colombianos, así como los distintos procesos que van de la mano de la deforestación. “En los bosques de tierras bajas amazónicas ha habido procesos de explotación de caucho, de quinina y de madera desde hace muchos años. Después, se habla de explotación por parte de los colonos y los procesos de colonización de las zonas amazónicas y, más recientemente, todos los procesos de acaparamiento de tierras a través de la ganadería o de fuegos que se instauran a propósito para extender la frontera ganadera, pero con la idea de acaparar tierras. También están los procesos de cultivos ilícitos y toda esta historia del narcotráfico en Colombia que ha tenido impactos muy profundos en la deforestación” agrega González. De esta manera, nos enfrentamos a un asunto muy complejo donde se tiene acaparamiento de tierras, cultivos ilícitos y todos esos procesos extractivistas junto con la apertura de vías con propósitos de unir ciertas regiones del país, la minería, el fracking, entre otros.


Una de las ideas en las que se unen las opiniones de disciplinas como la economía, la antropología y la ciencia es en el papel que tiene el acaparamiento de tierras como una de las principales causas de la deforestación en Colombia. Según menciona Quintero, usualmente la narrativa está orientada a decir que la pobreza es el principal motor de la deforestación porque “la gente tiene que tumbar bosque para sobrevivir, sin embargo, cuando vemos que el acaparamiento de tierras y la praderización son las principales causas, se nos cae el argumento de que es algo netamente motivado por pobreza”. A lo anterior se puede añadir el hecho de que “no son personas individuales, sino que son todos unos sistemas muy poderosos y grandes, con mucho dinero, que son realmente los únicos que pueden pagar lo que vale tumbar el bosque. Si hay familias en condición de pobreza destruyendo y extrayendo es porque están recibiendo un jornal y no tienen más opción” manifestó González, en lo cual se resalta la articulación interinstitucional de las entidades del Estado, ya que “hay unas entidades que están creando áreas protegidas, pero al mismo tiempo hay otras que están otorgando licencias para extracción de gran escala de minería en zonas muy cercanas a corredores biológicos”.


Por otro lado, Rubiano menciona la necesidad de fortalecimiento de la gobernanza de las comunidades en los territorios, como ha sido demostrado por María Alejandra Vélez. “Las comunidades se organizan y logran luchar contra la deforestación por diferentes temas, pero el hecho de que tengan la propiedad de sus territorios (por ejemplo, los territorios afrodescendientes) no les ayuda a evitar que se siga deforestando, dado que son territorios muy amplios. Se debe fortalecer esa gobernanza de alguna manera, teniendo también asignación presupuestal a esas comunidades que están cuidando los bosques”.

A pesar de que, según Quintero y Rubiano, hay elementos clave dentro de la economía que pueden ayudar a entender el problema como: la asignación de los recursos limitados, el comportamiento de las personas o la influencia de incentivos en la toma de decisiones y las medidas cuantitativas que buscan simplificar problemas complejos como la deforestación, hay múltiples limitaciones en esta área que el semillero ha identificado con la necesidad específica de evitarlas. Por este motivo, se considera problemático entender el problema de la deforestación solamente desde un lente o una forma de ver el mundo. Es importante crear espacios de diálogo entre economistas, biólogos y demás con el fin de compartir información clave para entender el problema.


La importancia de la interdisciplinariedad en estos colectivos tiene que ver con el hecho de que, como expresa González, estos problemas no son estrictamente biológicos o estrictamente sociales ni políticos, sino que son transversales a toda una sociedad y hay que empezarlos a entender desde esa complejidad. Es necesario apoyar grupos compuestos por gente de distintas disciplinas que formulen soluciones desde esa interdisciplinariedad ya que la única forma posible de trabajar los problemas complejos es desde un sistema diverso. Finalmente, concluye González, “la interdisciplinariedad nos obliga a salirnos de nuestra zona de comodidad porque nos tenemos que poner a la par con gente de muchas disciplinas y despojarnos de ese pensamiento en donde creemos que todo lo sabemos. De esta manera, la única forma de trabajar problemas tan complejos es con aproximaciones de ese estilo que agranden la probabilidad de pensar y conocer más del tema, pues siempre habrá muchos elementos interesantes para aportar a la discusión”.


En el semestre 2021-1 el semillero continuó trabajando para cumplir los objetivos que se plantearon anteriormente, como el lanzamiento de la página web y la investigación y escritura de tres documentos sobre las causas de la deforestación: cultivos ilícitos, incendios forestales y cambio climático, y ganadería y expansión de la frontera agrícola. Además, se publicó el primer capítulo del podcast del semillero (Voces del Bosque disponible en Spotify) sobre ganadería y sostenibilidad, en el cual se conversó con Juan Sebastían Rubiano, un conocedor de primera mano de la industria de la carne en Colombia, y Daniela Quintero. En él conversaron sobre el vegetarianismo y el impacto de este frente a la producción de carne. El semillero espera sacar un segundo capítulo sobre cultivos ilícitos este semestre, así como organizar una salida de campo en la cual participen tanto los integrantes del semillero como externos.


A pesar de que no se han abierto convocatorias para miembros oficiales del grupo, se espera que este se convierta en una especie de sombrilla, o un medio para un fin, en donde cualquier persona que tenga una iniciativa para actuar contra la deforestación pueda desarrollarla.


Cualquier persona que esté interesada puede escribir al correo acción.deforestacion@uniandes.edu.co o a cualquiera de las redes sociales del semillero (Instagram: @accioncontraladeforestacion y Facebook: Acción contra la Deforestación).



Por Mariana Herrera López


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