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La mejor película de superhéroes


Los años 30: la depresión americana, el fin de la hegemonía conservadora y el nacimiento del primer superhombre de la historia. El primer cómic protagonizado por un humano con poderes sobrehumanos fue realizado en Japón. Se llamó Ogon Bat y contaba con súper fuerza, podía volar y ser invulnerable; aún así, no se le dio relevancia ni siquiera a nivel nacional hasta los años 60. Al otro lado del mundo, 8 años después –1938– Jerry Siegel y Joe Shuter crearon el que para muchos fue el verdadero primer superhéroe. Constaba de un niño que podía levantar carros y que había llegado a la tierra en una nave extraterrestre, Superman.



Superman llega a la tierra en 1938, un año después llegó Batman y la Antorcha humana, siendo los comienzos de la rivalidad que hoy conocemos como DC vs Marvel –en aquel momento llamado Timely Comics–. Dos años después, en 1941, nace a manos de William Moulton la primera superheroína de la historia, se llamó Wonder Woman. Las empresas de cómics empezaron a percatarse de la buena acogida del público, sobre todo niños, con estos héroes, por lo que en pocos años empezaron a nacer muchos más superhumanos. Estas caricaturas entretuvieron a los jóvenes limitadamente porque los héroes eran perfectos, por lo que los niños no se podían identificar con sus vivencias. De ahí es de donde nacen Robin y Spiderman, en medio de un arranque de los cómics hacia un ámbito más adulto. Los héroes empezaban a ser bidimensionales, tenían preocupaciones de la vida diaria como los tendría un adolescente. Así, fueron creciendo de la mano los cómics y los niños hasta lo que son hoy en día: novelas gráficas con ilustraciones impresionantes y que principalmente van dirigidas hacia adultos, los mismos que crecieron con estas ilustraciones y aprendían de ellas sobre los problemas del mundo; por ejemplo, Superman luchando contra la corrupción o la explotación laboral; el Capitán América combatiendo la Segunda Guerra Mundial y los nazis; la Mujer Maravilla ayudando a las incipientes protestas feministas; Pantera Negra naciendo en las protestas negras de los 60, entre muchos otros casos.


Los superhéroes en el ámbito cinematográfico tuvieron un recorrido parecido. La primera adaptación de un superhéroe fue en 1941 con una miniserie de televisión llamada Adventures of Captain Marvel y, aunque tenga Marvel en el nombre, en realidad es una adaptación de un cómic de DC que interpreta a un personaje que ahora conocemos como Shazam. El primer largometraje adaptado fue Superman and the Mole men (1951), este año empezaría el cine de superhéroes, cine que se volvería mainstream al pasar los años con películas como Superman de Richard Donner (1978), Batman de Tim Burton (1989), Spider Man de Sam Raimi (2002), The Incredibles –Pixar– de Brad Bird (2004), entre muchas otras. Todas las series de televisión y películas pioneras en este tema tenían algo en común y es que las caracterizaba la caricaturización, aspecto entendible porque estas historias eran comúnmente asociadas con niños y a parte venían de un formato informal como lo eran los cómics en un principio. Les faltaba recordar que esos niños asociados a los cómics ya habían crecido, por lo que las actuaciones con gestos y acciones exageradas ya no eran llamativas para ellos y, por lo tanto, no fueron muy bien recibidas por parte de la audiencia. De a poco se fue incorporando una seriedad en este tipo de filmes; por ejemplo, Tim Burton intentó darle un aspecto sombrío a Ciudad Gótica y una dualidad a Batman y a Catwoman. Otro caso es el de Sam Raimi con la trilogía del Hombre Araña dándole una profundidad al personaje que llegaba al punto de tener deudas y trabajos que entregar aparte de salvar a la ciudad todas las noches. El problema es que se seguían produciendo películas muy mal recibidas y eran escasas estas excepciones donde se tomaba en serio la dualidad y el desarrollo del personaje.


Aunque a las películas anteriormente mencionadas les iba bien respecto a la opinión del público, estas terminaron de popularizarse con dos películas posteriores, la primera era parte de la trilogía de Batman de Nolan, más específicamente The Dark Knight (2008) –más conocida como Batman, El caballero de la noche–. El éxito pudo deberse a la madurez con la que la trató Christopher Nolan, director de la cinta, o también a la gran actuación y la polémica que ocasionó la muerte de Heath Ledger. Lo que sí se sabe es que esta fue la primera película de superhéroes en llegar a recaudar 1000 millones de dólares. La segunda película, que sale el mismo año, también es un punto específico para la cúspide que ahora tienen estos filmes, y es la que comenzó el universo cinematográfico de Marvel: Iron Man (2008) de Jon Favreau. El largometraje intenta ser maduro por los temas que trata –como la venta de armas, la moral de Tony Stark y su dualidad con Iron Man–; pero a la vez Marvel encuentra la fórmula a la cual se pegaría hasta la actualidad, como son villanos poco memorables y la conocida comedia de sus películas. En este momento el cine de superhéroes toma dos caminos, realizar películas maduras como las de Nolan, camino que toma Warner Bros con DC Comics, o hacer películas semi-maduras con toques de comedia y burla, camino que toma Marvel.


Pero dejando de lado esta conocida rivalidad, un filme que se había estrenado 4 años antes, que paso desapercibido por ser presuntamente dirigida para niños y que resulta ser de manera subjetiva la película perfecta de superhéroes es The Incredibles (2004), sexta película de Pixar, dirigida y escrita por Brad Bird –la misma persona que nos trajo Ratatouille y que le otorgó dos Oscars al estudio de animación–. Un largometraje más de superhéroes en un tiempo donde, como pudimos ver, el público pedía un cambio en su forma de realizarlas, pero ¿qué diferencia a Los Increíbles de todas las películas mencionadas? El público objetivo.


Aunque Los Increíbles no toque temas sociales de mucho impacto, fue dirigida para todos los integrantes de la familia, hecho que le concedió aplausos ya que pocas películas del género lograban esto. La mayor aproximación a esto hasta la fecha era Spiderman 1 y 2, que, sin embargo, omitía a la parte más femenina del núcleo familiar.


¿Cómo lo hizo Pixar? Imaginemos el estereotipo de una familia occidental promedio y hagamos la comparación con los superpoderes de cada personaje. La figura paternal es quien parece ser siempre el más fuerte ya que debe proteger y conseguir la comida de la familia; Mr. Increíble tiene superfuerza. La figura materna es quien une y protege a la familia tanto física como mentalmente; Elastigirl cuenta con flexibilidad y elasticidad, como su nombre lo sugiere. Violeta sería la mujer adolescente quien sufre problemas de amor y de inseguridad, esta hace campos de fuerza y se vuelve invisible. Dash es el niño pequeño de la familia, aquel que es hiperactivo e inquieto, por lo que tiene súper velocidad; y, por último, Jack Jack es el bebé de la familia, quien tiene toda una infinitud de posibilidades por delante y el cual parece tener una gran cantidad de poderes que aún no controla. No hace falta aclarar que cada poder está elegido minuciosamente para hacer sentir identificado a cada integrante de la familia por lo que, a grandes rasgos, la vuelve una película totalmente familiar.


El guion es otro dardo en el centro por parte de Bird. Este filme consta de diálogos inteligentes, a cualquier edad que se vea se entenderá la totalidad de la película de manera distinta. La mayoría de nosotros la vimos de pequeños y seguramente nos identificábamos con el lado humano ya sea de Dash o de Violeta. De ahí podíamos sacar nuestras propias conclusiones; pero si la volviéramos a ver, observaríamos los detalles adultos que tiene esta película, como las posibles ocasiones de infidelidad de Mr. Increíble, el declive que tenía la relación de los padres, la inseguridad de Elastigirl frente a su esposo, el desprecio de la sociedad hacia los superhéroes, entre otras. A pesar de que apartando el tema social y siendo más técnicos, este es un guion original, no está basado en algún comic. Puede que Los Increíbles tenga bases de otras historias como Watchmen o use los chistes y acción que ahora usa Marvel, pero Bird se enfoca principalmente en reunir y recrear una nueva historia glorificando las historias ya contadas de superhéroes.


Películas como esta, que muchos de nosotros recordamos ver cuando éramos más pequeños, nos suelen traer los recuerdos de verlas una infinidad de veces en la casa o en el cine. Nos pudieron haber marcado de pequeños y pueden llegar a ser de las mejores películas que podamos ver en la vida; solemos recordar y escuchar que estas películas son infantiles y podemos argumentar que no lo son a quienes lo dicen –ya sean nuestros amigos, nosotros mismos o al mismísimo Martin Scorsese– y decirles que el cine de superhéroes sí es cine solo porque crecimos con él. Los invito a volver a ver su película favorita de cuando tenían 12 años con los ojos de quienes son ahora y no importa si ya no les gusta o no la ven igual, es parte de crecer.



Por: Juan Camilo León Junca




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