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Invencible, y el problema de heredar ideologías

En marzo del 2021 se estrenó en Amazon Prime Video la serie de animación Invencible, inspirada en la saga de comics homónima creada por Robert Kirkman y Cory Walker. Este es un esfuerzo de Amazon por acercarse al tópico de los superhéroes, cuya popularidad aumento considerablemente en la última década de la mano de los éxitos económicos que han sido los productos cinematográficos de Marvel y DC. Amazon centró sus esfuerzos en crear productos que aborden el imaginario cultural de la figura del superhéroe desde perspectivas novedosas, distantes a lo ya existente en un mercado saturado, permitiendo diferenciarse y destacar dentro de la competencia. Es así como la empresa apostó por ideas alternativas a la fórmula heroica tradicional, creando productos de gran acogida por la crítica especializada y por la audiencia, como The Boys o la propia Invencible; produciendo nuevos imaginarios del género, planteando y explorando aspectos en la figura del héroe desconocidos para un público poco asiduo en este tipo de historias.


Invencible nos presenta como protagonista a Mark Grayson, un joven estudiante de secundaria con una aparente vida común, cuya única excepción es ser el hijo de Omni-Man, el superhéroe más poderoso del planeta. Debido a su condición como hijo de un superhéroe, Mark heredara las habilidades de su padre, y a lo largo de los 8 capítulos de la serie se verá enfrentado a situaciones límite que lo llevan, progresivamente, a desarrollar sus capacidades sobrehumanas, y aprender a usarlas para convertirse en un héroe.


Los superhéroes de este mundo están claramente inspirados en los personajes de la empresa DC Comics, siendo demasiado evidentes los paralelismos entre muchos de ellos. El caso más destacado y evidente es Omni-Man, quien básicamente cumple el rol de Superman dentro de su mundo. Este modo de presentar la historia y su entorno permite que el público logre asimilar las situaciones y los protagonistas sumamente rápido, al generar una sensación de reconocimiento que le ayuda al espectador a familiarizarse con la historia. Es así como la trama evita perder tiempo excesivo en introducir a los protagonistas y se centra desde el inicio en el dilema de Mark por descubrir la manera correcta de controlar sus poderes y emular a su padre.


Uno de los problemas principales a los que se enfrenta Mark, quien adoptaría como seudónimo heroico el nombre de Invencible, es la idealización que tiene por su padre. Él ve en Omni-man una aspiración al tipo de héroe que quiere llegar a ser, y del cual aún está muy lejos. Sin embargo, ve en Nolan (la identidad verdadera de su padre cuando no es un héroe), la figura de un mentor del cual aprender, y con quien, a lo largo de la serie, tendrá varios momentos donde se forjará una relación de padre e hijo, mentor y estudiante muy marcada. Pese a la rudeza en los métodos de enseñanza de Nolan, o la ambigüedad moral de algunas de sus decisiones, Mark no será capaz de cuestionar durante gran parte de la temporada el actuar de su padre, llevando a una serie de conflictos internos en el personaje donde verá enfrentados su modo de ver y entender el mundo en contra de las enseñanzas que Nolan busca inculcarle.


A partir de este punto, abordaremos el desenlace de los eventos al final de la serie puesto que son claves para entender el conflicto principal del protagonista y su desarrollo. Por lo cual, es indispensable utilizar spoilers para tener la libertad de expresar deliberadamente la información que deja la conclusión de la primera temporada.


Omni-man, quien es un extraterrestre proveniente del planeta Viltrum posee capacidades físicas que superan las de cualquier ser humano, no solo en cuanto a la tenencia de súper poderes, sino a su capacidad de vivir por cientos de años. Tal condición de superioridad física por parte de su raza, convirtió a todos los viltrumitas en seres con una gran ambición, cuyo juicio cataloga a las demás especies como inferiores, y necesitadas de control. De este modo, se desencadenó un proceso de colonización a lo largo del universo, donde enviaban a sus mejores guerreros para debilitar desde adentro a la sociedad para hacerla más vulnerable. Es así como surge una sociedad de carácter expansionista, cuya ideología es evidentemente genocida, al suprimir la libertad de desarrollo de otras especies, incluida la raza humana.


Esta revelación, que se da sobre el final de la serie cuando Nolan deja en claro su verdadero propósito colonialista en la tierra, representa un golpe moral para Mark; cuestionando toda su visión sobre la vida que ha llevado hasta ese momento. De golpe, su padre, en quien veía reflejados todos sus ideales de moralidad e idealismos como protector del mundo, pasa a ser el antagonista para un planeta que se sintió traicionado. Omni-man deja claro que para él la vida humana no vale nada, al considerar nuestro paso temporal por el mundo como un efímero periodo sin relevancia. Probablemente, el momento de mayor shock, tanto para el espectador como para el propio Invencible, es cuando Omni-man se refiere a los sentimientos que profesa por su madre aceptanto sentir cariño por ella, pero limitándose considerándola como una mascota, destrozando todo el sentido de familia que habían forjado con los años.


En este punto, Mark se encuentra ante la decisión de acoger la ideología genocida de su padre, aceptando su ascendencia viltrumita y, por ende, su superioridad sobre los humanos; o enfrentarse a su padre, buscando la supervivencia de la raza humana, anteponiendo la sociedad en la que creció por encima de su propio linaje. La decisión se hace cada vez más compleja cuando Nolan cuestiona a Mark sobre su situación individual en el futuro, cuando pasados 500 años, todos los humanos que ha conocido hayan muerto, y solo quede él, junto con su padre y los de su especie, dejando en claro la marcada diferencia fisiología que lo dista de la humanidad.


Al final, Mark se une al bando de los humanos enfrentándose a su padre, dejando la historia abierta para futuras temporadas. Sin embargo, esta obra gráfica y audiovisual nos da una perspectiva del problema que ha representado para la humanidad, a lo largo de la historia, la herencia de ideologías a lo largo de las generaciones. Cuando se tiene la noción de superioridad racial, cultural o religiosa por parte de determinado grupo por sobre otros conglomerados humanos, se da pie al desprecio y rechazo de algunas poblaciones. Esto ha derivado en innumerables conflictos sociales a lo largo de todos los periodos históricos, desde genocidios y guerras, hasta el rechazo y la cohibición de derechos humanos básicos para determinados grupos. Este problema se radicaliza al inculcarlo desde etapas muy tempranas de crecimiento en generaciones nuevas por parte de sus padres y su sociedad, justificando desde un inicio esa concepción de superioridad propia e inferioridad ajena, o viceversa.


Por lo general, las sociedades que han ejercido comportamientos racistas tienen nociones propias bastante favorables, donde se idealizan sus virtudes físicas, y se exaltan sus costumbres sociales por encima de los de otras culturas. De este modo, se sobreentiende por su parte que estas características en otros grupos no poseen la misma relevancia, e incluso que son actividades erradas que deben ser corregidas. Muchos ejemplos de ello se han dado a lo largo de la historia, destacando los eventos asociados a actividades religiosas; como los casos de la cristianización de los aborígenes en América, o la propagación del islam en el norte de África. Es así como la propagación de su cultura, a su modo de ver más valiosa y acertada, se justifica para atacar y eliminar a los demás, perpetuando este modo de actuar en las generaciones venideras quienes crecen con la concepción preestablecida de superioridad, donde su proceder es el adecuado. Por ende, es poco probable que las generaciones en quienes se inculcó esta noción logren cuestionarla y detenerla.


Debido a esta condición real de nuestras sociedades es que el dilema de Mark se hace muy interesante, puesto que refleja de gran manera este modelo de perpetuación ideológica tan marcado en la humanidad. La condición que llevo a Mark a decantarse por el bando de los humanos se debe, en gran parte, a que él vivió como un humano, y ello permitió al protagonista no solo empatizar con las personas, sino comprendernos como especie. De este modo, la clave para la decisión de prolongar o no la ideología genocida fue debido al contacto cultural. Aplicado al mundo real, generalmente los puntos geográficos de mayor pluralidad sociocultural tienden a aceptar con mayor facilidad individuos de otros grupos sociales y étnicos; mientras que en zonas de mayor exclusión se crean burbujas, donde se es proclive al desarrollo de nociones racistas de todo tipo. Son justamente estos espacios los que dejan en claro que aún hay un gran camino que debemos recorrer como humanidad para superar estos problemas sin perder la riqueza que existe en la multiculturalidad étnica.


Pese a lo que muchas personas creen, el racismo de toda índole es un problema muy latente en la actualidad en la mayoría de sociedades alrededor del mundo. La noción de arraigo y apropiación cultural por las costumbres y territorios propios facilitan el rechazo de otras características distintas a la propia. Es por ello, que todos los esfuerzos posibles como sociedades multiculturales étnica y socialmente, deben dirigirse a superar y dejar de lado estas preconcepciones. Dejar atrás esta herencia debe ser una labor de todos los individuos de una sociedad evitando que se perpetúe en el tiempo. De ahí, propuestas como Invencible, que acercan y enmarcan estas problemáticas para el público general, poseen un gran valor como crítica social que invitan y promueven la reflexión. Este tipo de argumentos tienen mucha fuerza visibilizando y ejemplificando situaciones que dejan en claro estas nociones, familiarizando al espectador con el grupo víctima, haciendo factible la empatía por ellos y su situación. Es por todo esto, que Invencible, más allá de sus cualidades gráficas, y narrativas posee una fuerza social muy marcada, que la convierten en una serie que vale la pena observar, analizar y disfrutar.



 

Por: Sebastián Quintero Villarreal