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El dinero perdido de ONU Andes a un año del proceso

Actualizado: abr 16



El proceso para esclarecer la supuesta malversación de más de 20 millones de pesos dentro de la organización estudiantil ONU Andes avanza lento. Mientras la universidad defiende la confidencialidad, la contraparte en el proceso reclama una actualización y mayor claridad. Además, recientemente se hizo pública la indignación en redes sociales pues la persona implicada es monitora activa en una facultad de la universidad.


El Uniandino retomó la historia un año después a pesar de las diferentes presiones que recibimos para no publicar. Abajo la investigación completa.


“Le queremos pedir amablemente que se abstenga de buscar a más estudiantes y/o (sic) funcionarios de la Universidad del Rosario consultando sobre este tema”

Qué fue lo que pasó y cómo se perdió la plata


“MUNEXT 2020 recibió comprobantes de pago falsificados por parte de la delegación de ONU Andes”

ONU Andes es un grupo de participación estudiantil creado en 2012 que representa a la universidad en distintos modelos de Naciones Unidas a nivel nacional e internacional. En los últimos años ganó visibilidad no solo porque sus proyectos son de los más grandes y con mayor presupuesto en la universidad, sino porque se ha hecho un nombre entre las organizaciones universitarias de este tipo en América Latina.


Sus iniciativas se dividen en varios proyectos, desde MONUA, que es el modelo de Naciones Unidas de la Universidad de los Andes, hasta el Banco de Delegados, que se encarga de preparar a los estudiantes uniandinos para que participen en los modelos de otras universidades dentro del país. Este último es particularmente importante en lo que sucedió porque, además de la preparación que le da a los estudiantes, se encarga de recoger el dinero y de pagarle a los modelos donde habrá presencia uniandina. Y fue justamente ese dinero el que se perdió a finales del 2019 y principios del 2020.


“MUNEXT 2020 recibió comprobantes de pago falsificados por parte de la delegación de ONU Andes”, se lee en una carta publicada el 9 de marzo del 2020 y firmada por, entre otras, Luisa Suárez, que en ese momento era directora general de ONU Externado. La carta sostenía que MUNEXT 2020 -el modelo de Naciones Unidas de la Universidad Externado- nunca había recibido el dinero de la delegación uniandina. En cambio, recibieron 18 comprobantes de pago que, según ellos, estaban claramente alterados.


Lo cierto es que en sus cuentas llegaron a faltar cerca de 7.4 millones de pesos y tanto ONU Externado como MUNEXT hacían responsable a Camila Camacho, del Banco de Delegados, a quien le hemos cambiado el nombre para proteger su identidad: “La persona responsable del pago es [...] Camila Camacho. [...] queda como persona vetada irrevocablemente de todo tipo de actividades ocurridas en el marco de los dos proyectos que redactan este comunicado, [...] la universidad (sic) no asistirá a ningún proyecto en el que ella esté involucrada”.


El Uniandino se puso en contacto con Camacho para conocer su versión de los hechos, pero nos dijo que no tiene intenciones de pronunciarse todavía pues existe un proceso disciplinario en curso.


“A simple vista se notaban las irregularidades en los documentos, se notaba que tenían los códigos de pago del año anterior”, le dijo a El Uniandino Simón Fandiño, quien en ese entonces hacía parte de la junta directiva de ONU Andes junto con Pablo Cerezo y Catalina Contreras. Según varias fuentes cercanas al proceso que nos dijeron lo mismo de forma independiente, la versión de Camacho fue que un familiar suyo hizo el pago y falsificó los documentos, pero ella se hizo responsable por lo sucedido y se comprometió a pagar el dinero faltante.


“En ese momento le creímos. Si [Camila] va a responder por la plata, si esto fue un error de un tercero, pues no había razón para ir a la universidad”, nos dijo Fandiño. Sin embargo, su compañero de junta directiva, Pablo Cerezo, no estuvo de acuerdo y decidió renunciar el 28 de febrero del 2020: “he estado en desacuerdo con las decisiones de la junta directiva y la forma en que se manejó la situación”, se lee en su carta de renuncia. Ese mismo día, de su bolsillo, Cerezo pagó los 7.4 millones adeudados a MUNEXT.



Pero el problema estaba lejos de terminar. Camacho también se encargó de los pagos en PUJMUN 2019, el modelo de la Universidad Javeriana, y de MUNUR 2019, el modelo de la Universidad del Rosario. Ambas universidades revisaron sus cuentas y la Javeriana encontró un hueco de 8.6 millones, mientras que el Rosario tenía uno de 5.8 millones. Cuando la junta directiva, esta vez sin Pablo Cerezo, se enteró de las nuevas irregularidades decidió involucrar por primera vez a la universidad: “[ahora] sí es prudente porque ya no había excusas para tres problemas de pago y la universidad se tenía que enterar”, cuenta Fandiño, quien accedió a darnos una entrevista en compañía de Catalina Contreras.


Inicialmente, fue la Decanatura de estudiantes y su capítulo PLUS -encargado de acompañar proyectos de participación estudiantil- el que asesoró a ONU Andes en el manejo de la situación. Su enfoque, según nos dijo en su momento la coordinadora de PLUS, María Del Pilar Pérez, fue “velar por cuidar la integridad [de los implicados] y su derecho a la confidencialidad”. Con esa asesoría, a pesar de que ONU Externado advirtió no asistir al modelo de la universidad si la persona implicada continuaba en la organización, ONU Andes mantuvo su respaldo a Camacho: “tras una larga apreciación de los hechos conocidos [...] y tras haberlo discutido de manera interna, Camila Camacho ha decidido no renunciar a sus cargos”. Ante esta decisión, los estudiantes del Externado hicieron público el comunicado del 9 de marzo donde reiteraban su inasistencia a los modelos de Los Andes y vetaban a Camacho de sus actividades. Además, aseguraban que darían inicio a todos los “procesos legales pertinentes”. La carta terminaba así: “Por el momento instamos a los demás Modelos (sic) que se han desarrollado después de junio del 2019 a revisar sus cuentas”.


Con la publicación del comunicado, la polémica creció. Ese mismo día, la junta directiva de ONU Andes comunicó a sus miembros la renuncia de Pablo Cerezo por medio de un correo y programaron una reunión para el martes 10 de marzo del 2020 “para que todos los miembros de la organización [conocieran] los hechos de primera mano”.


En esa fecha se reunieron los directores de los diferentes proyectos de ONU Andes, en donde también participaron representantes de la Decanatura de estudiantes. Entre los caminos a seguir se decidió por votación llevar la denuncia a una de las facultades a las que estaba vinculada Camacho. Por su parte, la reacción de los miembros de la organización fue negativa, nos dijo uno de los presentes en esa reunión, y el 12 de marzo ONU Andes comunicó que Camacho finalmente había sido expulsada de la organización.



¿Pacto de silencio o protección del proceso?


“[ONU Externado y MUNEXT] tomaron la decisión de hacer esto público de forma muy vengativa [...] es de las cosas que a nosotros no nos gustó y de hecho PLUS estaba bastante molesta por eso [...] en principio nunca debió haberse sabido, especialmente porque todo se pagó al final del día”

Antes de que la pandemia por el COVID-19 pusiera de cabezas al mundo, El Uniandino venía investigando esta historia y chocó de frente con la hostilidad de ciertos involucrados e incluso con advertencias preocupantes para nuestro ejercicio periodístico. “Le queremos pedir amablemente que se abstenga de buscar a más estudiantes y/o (sic) funcionarios de la Universidad del Rosario consultando sobre este tema”, fue una de las respuestas que recibimos en su momento de algunos estudiantes en el Rosario que tenían que ver con la situación.


Según nos dijo una fuente que tiene cómo saberlo, en el Rosario no protestaron cuando encontraron irregularidades en los pagos de ONU Andes para no iniciar una disputa contra Los Andes. “Lo que me contó [alguien de MUNUR] es que el Rosario no tiene ningún problema con Los Andes y va a dejar pasar la situación. Esa plata del Rosario se perdió, no se sabe dónde está”.


De hecho, una fuente que jugó un rol de alto nivel en MUNEXT 2020, nos dijo que no hubo acciones conjuntas entre las universidades afectadas porque al parecer no todas estaban enteradas de lo que pasó. Según su versión, las cosas indican que MUNUR solo pidió el dinero y aseguró no hacer público lo sucedido. Esto nos lo confirmaron dos fuentes de forma independiente.


El Uniandino se puso en contacto con integrantes de MUNUR y con la que en su momento fue la directora general de ONU Rosario, Sofía Campo, pero todas las personas contactadas decidieron no pronunciarse.


Por el lado de la Universidad de los Andes, varias fuentes que conocieron de cerca lo que pasó, y que pidieron no ser mencionadas, nos dijeron que la Decanatura de estudiantes no quería que la noticia se hiciera pública. “Decanatura se tomó la situación muy a la ligera, realmente no sancionó nada, simplemente los dejó para que hicieran lo suyo”.


“No tenemos ninguna razón para ocultar información. Seguimos el recorrido que había que hacer [...] quiero decirlo de manera muy clara: ocultar información nunca ha sido nuestra manera de funcionar”, nos dijo María Consuelo Burgos, decana de estudiantes. Según Burgos, siempre se planteó la posibilidad de llevar a cabo un proceso disciplinario, pero en un inicio había mucha confusión sobre los hechos y la información no era clara. “Yo tenía mucho cuidado con los estudiantes que estaban siendo vulnerados en redes sociales y quería cuidarlos”, indica la decana. Y añade: “Nosotros no somos ni el juez ni quienes están definiendo la dinámica que ocurrió ahí, nosotros ponemos a disposición de los estudiantes las rutas que tiene la universidad para manejar esos temas”.


“Gran parte de este problema surgió a raíz de darle demasiada confianza a una sola persona. Camila es excelente en muchas de las cosas que hace, y siempre llevó las cuentas mostrando los recibos. Nunca hubo indicios o sospecha”, expresa Samuel Caicedo quien trabajó junto a Camacho en el Banco de Delegados y defiende su buena fe. Dice que antes de haber hecho el tema público, se debió haber llevado esto por una oficina superior: “[ONU Externado y MUNEXT] tomaron la decisión de hacer esto público de forma muy vengativa [...] es de las cosas que a nosotros no nos gustó y de hecho PLUS estaba bastante molesta por eso [...] en principio nunca debió haberse sabido, especialmente porque todo se pagó al final del día”.


Lo anterior tiene matices. De acuerdo a Fandiño, Camacho le pagó a Pablo Cerezo, quien fue la persona que cubrió la deuda inicialmente con el modelo del Externado. En agosto del 2020, Camacho también cubrió la deuda con el modelo de la Javeriana, según nos dijo su exsecretaria general Sarah Carvajal. No obstante, sobre la plata del Rosario no hay claridad pues, como mencionamos antes, el dinero del Rosario no se canceló. Además, los miembros de la actual junta de ONU Andes afirman que no existe una deuda porque no les han comunicado nada al respecto.


Recientemente, la discusión alrededor del tema volvió a estar en el ojo del huracán luego de que una estudiante cuestionara en Twitter el hecho de que Camila Camacho fuera monitora de la universidad a pesar de estar implicada en la supuesta malversación de fondos.


El Uniandino conoció que, efectivamente, su nombre aparece en la lista de monitores de una clase del 2021-1. Hablamos con la profesora titular de dicha clase, quien nos dijo que en efecto Camacho era monitora, pero que no se encuentra ni contratada por la facultad, ni es la monitora oficial. Según la profesora, desde el primer momento Camacho le comunicó que estaba en medio de un proceso disciplinario. “Cuando ella me preguntó si me podía ayudar, le dije que claro. Entonces me dijo: estoy en un proceso disciplinario y lo pongo a tu consideración, por si te parece que no puedo colaborar con la clase”.


“Si ese proceso tuviera un fallo en firme, creo que [sería diferente]. En tanto está en curso, en mi opinión, a Camacho le asisten los mismos derechos que le asisten a cualquier ciudadano colombiano [...] que son la presunción de inocencia y el debido proceso”. Cuando le preguntamos si algún estudiante de la clase manifestó inconformidad, la profesora indicó que “ningún estudiante dijo nada”. Además, según ella, lo que se tuvo en cuenta a la hora de vincular a Camacho fueron los mismos criterios para todos los monitores informales de la materia: demostrar interés y disposición para trabajar con los contenidos de la clase.


Esta postura de presunción de inocencia va de la mano con la posición de la Decanatura de proteger a todos los estudiantes implicados. “Nuestra principal preocupación es el estudiante. [Pensamos] de qué manera se forma mejor, y cómo se protege para que estas situaciones no lo pongan en riesgo”. De acuerdo con la decana Burgos, durante el inicio del proceso se buscó hablar con cada una de las partes implicadas y brindarles apoyo emocional si lo necesitaban. Afirma que el proceso disciplinario servía para que “las personas que estaban siendo vulneradas sintieran que tenían la posibilidad de ser escuchadas [...] y le daba a la persona acusada el derecho a defenderse, que siempre hay que tenerlo en cuenta en estos casos”. Para Burgos esto resultaba importante especialmente por la magnitud de lo sucedido y porque se estaba hablando de todo un grupo de participación que podía verse afectado y sometido a crítica.


“La imagen completa la desconocen [...] Quienes llaman a derrocar o quitar ONU Andes son ignorantes”

Este pensamiento lo comparte Caicedo, quien, como el resto de integrantes de ONU Andes con los que hablamos, afirma que se estaba juzgando a todo un grupo de participación por un hecho que les parece excepcional. “La imagen completa la desconocen [...] Quienes llaman a derrocar o quitar ONU Andes son ignorantes”, expresa sobre las críticas y los pedidos para cerrar el grupo. Esto, según él, porque se habla de una organización que ha tenido éxito académico a nivel nacional e internacional por su desempeño en diferentes modelos de Naciones Unidas. “Vinculado a la importancia de tener la imagen completa es que hay que pensar en las personas detrás [...] resaltar la humanidad y cuidar nuestro juicio si no contamos con toda la información”, insiste Caicedo.



El problema estructural y la falta de veeduría


“Nosotros no hacemos veeduría ni control [...] porque ellos como estudiantes están regidos por el reglamento general de la universidad”

Según varios exmiembros de ONU Andes que consultamos para esta historia, el problema estructural gira alrededor de la creación de círculos cerrados de estudiantes dentro de la organización. Lo que normalmente surge como un ejercicio para crecer académicamente y desarrollar múltiples habilidades, puede convertirse en dinámicas de grupos exclusivos donde la cercanía suele estar por encima de la transparencia en los procesos. “Muchas personas vienen de los colegios que asisten a los modelos organizados por las universidades, entonces cuando entran ya tienen una suerte de contacto en el grupo. A la larga se va creando una gran rosca”, nos dijo un exmiembro de ONU Andes que prefirió reservar su identidad. Esta versión nos la confirmaron dos fuentes más que tienen cómo saberlo.


Al contexto de un grupo tan grande, con tantas conexiones internas, se le suma la falta de vigilancia por parte de la universidad, lo que para muchos produce las condiciones para que se torne en un espacio que a veces resulta problemático. “Debería ser la universidad y no estudiantes regulando estudiantes”, opina Simón Fandiño.


Todo esto se hizo explícito con el lío de los pagos. “El procedimiento de pago era muy rudimentario, se consignaba el dinero a una sola persona. No explican cómo van a manejar el dinero, solo les preocupa ganar el modelo”, dice un exmiembro de ONU Andes. Es decir, dentro de la organización no hay vigilancia o veeduría activa de la universidad en el tema presupuestal, especialmente cuando se trata de la plata que va destinada a los modelos de otras universidades.


A diferencia de Los Andes, en el Externado la organización de Naciones Unidas se encuentra anexa a una facultad y eso le permite tener un mayor control en temas como la recaudación y los pagos. En MUNEXT, por ejemplo, según un miembro de ONU Externado, cuando se trata de organizar el modelo los estudiantes recolectan la plata y la Universidad del Externado se encarga de la veeduría desde el departamento de Crédito y Cartera. Cuando, por otro lado, los externadistas quieren participar en otros modelos, las facultades a las que pertenecen se encargan de hacer los pagos. Es decir, reciben financiación directa de la universidad, cosa que no ocurre en Los Andes.


Con este panorama, personas como Fandiño opinan que “ONU Andes debe estar regulada o vigilada de cerca por la Decanatura o por cualquier dependencia de la universidad [...] se deberían apropiar de un proyecto estudiantil que ya no es solo un círculo de participación [...] ONU Andes maneja alrededor de 200 personas”.


De acuerdo a la decana de estudiantes, el tamaño es justamente una de las razones por las cuales vigilar fiscalmente a este grupo le parece complicado. “Ellos son un grupo muy grande y tienen estructuras que no hacen parte directamente de nosotros sino que corresponden a modelos ONU. Además, sus participantes no son estables en el tiempo, eso hace que la naturaleza del grupo sea muy compleja a la hora de hacer algún control”.


Según Burgos, para MONUA la Decanatura les brinda asesoría en las consignaciones que reciben, pero cuando se trata de modelos externos a la universidad es diferente. “Yo no puedo ponerme detrás de ellos a decirles [por dónde pasar] la plata [...]. Deben definirlo de una manera distinta, pero no puedo obligarlos [...], tienen autonomía sobre su trabajo”. Y termina diciendo: “Nosotros no hacemos veeduría ni control [...] porque ellos como estudiantes están regidos por el reglamento general de la universidad”.


El Uniandino habló con la actual junta directiva de ONU Andes, que nos pidieron no utilizar sus nombres, y según ellos desde el año anterior la organización hizo una reforma a los estatutos en donde se incluía la figura de un tesorero dedicado a la supervisión financiera. “El comité de tesorería está pensado para que haya un representante por cada modelo, un miembro de la junta directiva y un tesorero de la delegación. Este último está encargado de supervisar todo el tema de dineros”. Otra medida tomada por los estudiantes es procurar que los pagos se hagan en su mayoría de forma individual. “Siempre que se pueda, se hace el pago individual a la organización responsable del evento, solo en casos extremos podemos considerar recolectar y hacer un pago colectivo”.


Sobre la posibilidad de que la universidad haga veeduría sobre estos grupos, la actual junta sostiene que en algún momento intentaron llegar a un acuerdo con Los Andes. “En sus inicios, ONU Andes intentó hablar con la universidad para que ellos guardaran el dinero, así como sucede con los dineros de MONUA. Al final no se pudo por temas logísticos, por eso es que decidimos hacerlo de forma autónoma”. Aún así, consideran que sería una buena alternativa, aunque poco probable en las circunstancias actuales. “Sería bueno que el grupo tuviera veeduría, porque siempre es raro tener estudiantes regulando estudiantes, hay una línea que no está muy clara en esa situación. Sin embargo, es difícil que alguien de la universidad esté pendiente de los dineros de una organización estudiantil, especialmente por temas logísticos”.

El estado del proceso disciplinario y su futuro


“Me parece muy raro que haya pasado un año desde que estalló el problema y no sabemos nada del proceso”

“Me parece muy raro que haya pasado un año desde que estalló el problema y no sabemos nada del proceso” indica Simón Fandiño, quien junto a Catalina Contreras presentó la evidencia que dio inicio a un proceso disciplinario involucrando a Camacho. Allí se adjuntaron pruebas de las irregularidades con los modelos de la Javeriana y del Externado, pero del Rosario solo mencionaron los problemas y no incluyeron pruebas “porque en MUNUR no quisieron meterse de lleno”, nos dijo un exmiembro de alto nivel en ONU Andes. Ambos afirman no haber recibido hasta el momento noticias sobre su culminación.


El 17 de abril del 2020 Los Andes decidió pasar el caso por un Comité Disciplinario Interfacultades, pues la implicada estudia dos carreras. Casi un mes después, se dio inicio al proceso. Para el 24 de julio, como consta en las actas del Comité de Asuntos Estudiantiles (CAE), se llegó a una primera resolución que motivó un recurso de reposición por parte de Camacho, que es una herramienta “mediante [la] cual un estudiante solicita al órgano que tomó la decisión, que la misma sea aclarada, modificada o revocada”.


Dos semanas más tarde, el Comité Disciplinario Interfacultades le notificó a Camacho su decisión final, que fue la de calificar “preliminarmente la falta disciplinaria como gravísima”, tal como se lee en las actas del CAE. De acuerdo al reglamento de estudiantes, “las faltas gravísimas se sancionan con expulsión [...] y la consecuente imposibilidad de volver a ingresar a cualquiera de los programas académicos que ofrece la Universidad (sic)”.


Pero el procedimiento en el reglamento de estudiantes indica que, cuando se considera una falta gravísima, se debe remitir el proceso al CAE y así sucedió. Lo último que se conoce es la aprobación de la solicitud para que Camacho dé su versión sobre los hechos e incluya otras pruebas ante esta instancia, como consta en el acta del 28 de septiembre. Por su parte, la universidad no da detalles del proceso disciplinario acudiendo al artículo 18 del reglamento en el que se aboga por el derecho a la confidencialidad de los estudiantes. “Todavía no ha pasado [...] el proceso disciplinario apenas se está definiendo”, nos confirmó la decana Burgos.


Por su parte, Sarah Carvajal concluye: “me queda el sinsabor de no saber qué va a pasar con alguien que será mi colega algún día. Quiero saber si [Camacho] fue una víctima de las circunstancias o fui yo la víctima de un montón de mentiras [...] Me encantaría que nos dieran una actualización de la situación, pero nunca nos han dado nada”.


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Por: Investigaciones - El Uniandino