• El Uniandino

De moda y rebeldía

¿Qué clase de rebelde anarquista se presenta a sí mismx envueltx en tul rojo de pies a cabeza? Sostiene sus rifles, uno en cada mano, apunta y amenaza al paisaje y a quién le esté viendo, su apariencia ejerce violencia sobre su realidad inmediata. Esta confrontación no se le puede hacer de vuelta, el tul le protege haciéndole inaccesible, pero no como le haría inaccesible una armadura rígida que cubre y pesa, sino como una nube de gas en la que está suspendidx románticamente. Las gafas hacen que ni siquiera se le pueda devolver la mirada. Al mismo tiempo, la transparencia del tul le hace parecer expuestx, como si no tuviera nada que perder. Hacer contacto visual significaría una intimidad que un emocional no le concedería a su enemigo. Un verdadero criminal suave. Así se llamó la exhibición que fue una colaboración entre el editor de moda Ibrahim Kamara, de Sierra Leona, la fotógrafa Kristin Lee-Moolman, de Johannesburgo, y el diseñador de moda británico Gareth Wrighton.



En Criminal suave [Soft criminal] se juntan la moda, el arte y la fotografía en una serie de fotos que cuentan la historia de tres personajes: una dinastía real que acapara las riquezas, lxs del viejo dinero, la tiranía y la explotación; lxs del nuevo dinero, jóvenes que obtuvieron poder a través de la repetición de las dinámicas opresoras del sistema; y lxs que no buscan dinero, que no participan del antiguo poder, sino que destruyen las estructuras tradicionales generando caos, lxs rebeldes. Estos son personajes que lxs creadores han descrito solo en entrevistas; son las fotos y lo que ellas evocan lo que realmente cuenta la historia. “El show completo es como una película que creamos, pero que nunca vamos a rodar. Así es como yo veo Soft Criminal, ojalá la gente pueda experimentarla a través de imágenes, trajes y esculturas”, dice Irahim Kamara en una entrevista para la revista Vogue sobre la exhibición.



En algunas de las fotos aparecen personas armadas con una representación visual contestataria si pensamos en su apariencia, lo que llevan puesto y lo que proyecta su actitud. Estas personas son a quienes yo pensé como lxs rebeldes, las caras de la violencia, de lxs oprimidxs a quienes se les ha quitado todo. Y, aunque violentxs, su proyección no es la del lujo de los opresores con su opulencia pulcra y tradicional –como sí se muestran otros personajes de la exhibición– es más bien una proyección de diversidad y de estéticas alternativas que rompen esquemas hegemónicos de género y clase.


De otra exhibición de Kamara y Lee-Moolman, llamada 2026, se dice en la revista Afrosartorialism, “el cuerpo hípermasculino es retratado vistiendo ropa suave y de colores delicados que, junto con las poses juguetonas de Kamara, destruyen el estereotipo de hombre “rudo” y “primitivo” de África. Es una poderosa reclamación de inocencia, una idea romántica de humanidad y libertad de expresión que Kamara persigue incansablemente como subtexto político de sus esfuerzos”. Esta reclamación de inocencia masculina está muy presente en el trabajo de Kamara, y aparece nuevamente en Soft Criminal. Las expresiones binarias y tradicionales de género se pierden en el surrealismo de las proyecciones. En las imágenes de lxs rebeldes aparecen más cuerpos que se asociarían tradicionalmente a lo masculino. Cuerpos fornidos negros a través de los lxs que históricamente se ha pensado la fuerza. En Criminal Suave aparecen vestidxs de corsé, algodón y nubosas faldas de tul combinadas con machetes.


El binarismo en las expresiones de género es colonial, tradicionalmente occidental y blanco.


“El costurero con el que trabajamos es Congoleño, son conocidxs por ser lxs mejores” dice Kamara. “Creo que al principio estaba confundido por nuestros bosquejos. Me preguntó que por qué razón un chico querría ponerse un corsé, pero ahora está muy emocionado, no deja de preguntarme qué vamos a hacer después”, comenta.


En ese sentido la rebeldía del Criminal Suave se manifiesta en diferentes formas y todas son un acto político de resistencia mientras sean en contra de las viejas fuerzas del poder. Desde la decisión estética de jugar con los elementos tradicionalmente asociados a categorías binarias de género, hasta la lucha diaria mantenida por la gente que ha sido oprimida.


El extremo de la violencia anárquica que se desata contra la tiranía es una agresión que parece venir del profundo desarraigo de alguien a quién se le ha arrebatado su familia, su lugar de origen, su pasado y su futuro. Son lxs rebeldes de la exhibición los que aparecen en medio de un entorno árido y hostil como haciendo parte de una conversación agresiva entre ellxs y la realidad, a la que forjan y por la que son forjadxs. El movimiento del tul del anarquista cubierto se encuentra con el de la vegetación desértica del fondo y se juntan en lo que parece un solo flujo. El rojo es como un pedazo teñido del viento que sopla en el paisaje y los rifles son el quiebre de esa circulación, la respuesta violenta al entorno que reta.




Desde Liberia, que limita con Sierra Leona, país de origen del editor de moda Ibrahim Kamara, aparece a principios de este siglo Black Diamond, ex lideresa del grupo rebelde liberiano WAC (Cuerpo Auxiliar de Mujeres) y del LURD (Liberianos Unidos para la Revolución y la Democracia), activo de 1999 a 2003. “No tengo madre, no tengo padre, entonces no me importa. Dios es mi familia ahora”, dice Black Diamond. Durante este periodo se mantuvo una guerra civil que causó el gobierno represivo de Charles Taylor, guerra en la que estas mujeres tuvieron que militar por la hostilidad del entorno; era eso o aceptar sin resistir . "Hoy sufro por lo que hizo Charles Taylor. La guerra me quitó todo: mis padres, mi educación y mi futuro. Quiero difundir el mensaje de perseguir la paz. Tenemos que asegurarnos de nunca ver otra guerra aquí en Liberia”, añade. Las mujeres rebeldes del WAC y el LURD eran temidas por su contundencia militar, eran implacables a la hora de combatir y la efectividad de su estrategia ponía a sus enemigos en una posición de cautela. La rebeldía se vuelve la norma de lxs cuerpxs despojadxs que no pueden bajar la guardia. De esto habla Soft Criminal con sus tres personajes, de lxs que no se lucran de las dinámicas de poder y no están ahí por el dinero, sino para luchar. El presidente Charles Taylor fue encarcelado por terrorismo, asesinato, atrocidades contra la dignidad personal, violación, esclavitud, mutilación, uso de niños menores de quince años en grupos armados, entre otros crímenes contra la humanidad. Entonces, acabó la guerra civil. “Hemos alcanzado nuestro objetivo: Taylor se fue. Quiero ir a la escuela”, comentó Black Diamond en una entrevista para BBC News. Ella es una manifestación del espectro que es ese personaje anárquico surrealista de la historia de Soft Criminal. A la rabia de Black Diamond le precedía un profundo dolor que se convirtió en desarraigo violento del y contra el sistema. “Hago esto por mis chicas,” dice. “Las que se fueron y las que viven hoy”.



Fotógrafo: Saurabh Das


En los países ubicados en el oeste de África hay una larga tradición de textilería, tejido, bordados, estampados y todo el arte y el trabajo alrededor de la creación de una pieza de ropa. “Se hace clara la profunda preocupación de las sierraleonesas de zonas rurales por mantener la integridad del cuerpo, y la crucial importancia de todas las formas de contención, envolvimiento y ornamentación. Ungüento para la elasticidad de la piel y la expresión segura del rostro, la ropa envuelta ajustada es más que un accesorio, encapsula y proyecta el cuerpo mientras este atraviesa los mundos sociales y materiales potencialmente hostiles”, dice Mariane Ferme, antropóloga sociocultural, en su libro sobre la historia y el día a día en Sierra Leona. Las mujeres se envuelven, como lo dice Ferme, en tela de algodón que se ajusta al cuerpo, dándole protección y movimiento, una forma de fluir en la coraza que se necesita para encarar al mundo y su violencia, una imagen parecida a la de nuestro anarquista, que se envuelve en una tela que le protege y que fluye con su propio movimiento. Más adelante Ferne habla de cómo se envuelve en esta tela, hilada por lxs mismxs sierraleoneses, a sus muertos. “En este sentido, entonces, la tela es encapsulación del desafío a la muerte y la protección del cuerpo. Más que envolver, hace de segunda piel, a través de que la agencia performativa de quién la lleva puesta es proyectada y resaltada.” Así, el Criminal Suave busca resguardarse del mundo sin dejar de sentir y evocar la emoción propia de lxs oprimidxs, que es la misma sororidad de las mujeres rebeldes de Liberia, ese vínculo de amor que fluye entre la violencia.


Soft Criminal es una propuesta estética innovadora, visualmente disruptiva y extraña, que nos habla de una realidad alternativa y de unas dinámicas convulsas de nuestro mundo. La historia de Black Diamond no es una historia del extranjero, es una historia de desplazamiento forzado y de mujeres que sufren la guerra en sus cuerpxs, tanto de eso que ya tenemos en Colombia. También es la historia de lxs rebeldes que se levantan y deciden no dejar de luchar, y la resistencia aparece en diferentes formas, desde el estallido social hasta lo que alguien decide ponerse cierto día.





Por: Sara Valentina Jiménez Serge




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