• El Uniandino

¿Cómo se mueve la política en los movimientos juveniles de Los Andes?

La coyuntura actual ha hecho que la ciudadanía, y en específico los jóvenes, se empiecen a interesar más en la política. Una vez se conocen los alcances de esta, se vuelve atractivo pertenecer a ella. Aquí es donde confluyen diferentes intereses que buscan lograr diferentes cosas, no obstante, utilizando un mismo medio: la política. El pensamiento liberal que promueve la Universidad de los Andes presta los elementos necesarios para el ejercicio de la política a nivel estudiantil. Pero ¿cómo funcionan los movimientos que hacen posible el ejercicio de la política en la universidad?, y no menos importante, ¿cómo es la política a nivel estudiantil en comparación con la política tradicional?




Cómo se entra a los partidos


Los paros estudiantiles, el descontento con los dirigentes escogidos, los rezagos que dejó la pandemia, y el mayor acceso a la información en plataformas como redes sociales ha incrementado la participación estudiantil en política, si esta se entiende como “la preocupación por lo común”, palabras de la líder estudiantil Jennifer Pedraza. No obstante, esta participación “no necesariamente se traduce a un incremento en la participación en política de manera organizada”, dice el joven y carismático ex-director del Comité liberal en la universidad de los Andes, Andrés Carmona. Por otro lado, como dice Laura Wills, profesora asociada de la universidad y doctora en Ciencia Política, “las instituciones en las que menos confianza hay son los partidos políticos”, afirma la académica con base en las encuestas realizadas por el Observatorio de la Democracia de la universidad.


Ahora bien, pareciese ser que el descontento y la desesperanza se estrellan con la poca fiabilidad que se tiene hacia los partidos políticos, y ello inhibe la participación política organizada a nivel universitario. Sin embargo, es importante hacer una precisión, las juventudes de los partidos políticos funcionan de una manera muy diferente a los partidos políticos a los cuales pertenecen.


Estos movimientos buscan ser el refugio de estudiantes que quieren participar activamente en política y encuentran su fundamento ideológico alineado con los pilares generales de estas juventudes. Tal y como lo explica el director de Jóvenes Universitarios del Partido Centro Democrático (UniCD) a nivel Bogotá, Santiago Archila, el partido funciona como un “semillero intelectual y académico de la política para lograr la preparación que tanto se pide en los escenarios políticos”, para estudiantes que se alineen con sus pilares sin que “necesariamente sean del Centro Democrático”. De manera muy similar lo explica el ex-director del Comité liberal en la universidad: “usted puede hacer lo que quiera, sin embargo, buscamos que la gente aplique las ideas liberales de distintas formas”. El común denominador que tienen estos movimientos es que buscan integrar estudiantes que se identifiquen con sus ideales y con su filosofía política sin necesariamente seguir unos lineamientos estrictos. En movimientos como el liberal no es necesario ni siquiera ser militante del partido, simplemente basta con estar de acuerdo con la filosofía política liberal.


La estructura que integra esos movimientos busca compensar la poca fiabilidad que tienen los jóvenes en los partidos políticos. Los partidos buscan que sus miembros se integren en la discusión de temas que, como describe la líder estudiantil Jennifer Pedraza, “no tienen una agenda gremial sino política”, como lo es la educación, la salud y la economía, temas que conciernen a la comunidad no solo estudiantil sino general. Esta discusión se da en el contexto académico que implica la universidad, y más en la Universidad de los Andes que busca promover espacios de pensamiento abiertos sin apegarse a ninguna afiliación política.


Por medio de estos movimientos se busca que los jóvenes de pensamiento diverso encuentren un refugio que resguarde sus ideas políticas. Estos son también ámbitos en donde los estudiantes, identificados con unos pensamientos comunes, pueden actuar y pueden llevar a cabo una labor de pedagogía necesaria para la comunidad estudiantil. En palabras de Laura Wills, quien se ha dedicado a investigar temas como las trayectorias electorales y las estructuras internas de los partidos políticos colombianos, “sin activistas y sin militantes los partidos no pueden cumplir con todas las funciones que deberían cumplir en la democracia representativa”. En resumidas cuentas, los estudiantes tienen la posibilidad de ser “el alma de los partidos en los cuales se movilizan”, y participar de toda la labor democrática, académica y pedagógica que esto implica.



Idealismo y debate de ideas


Una vez los estudiantes integran estos movimientos, saltan a la vista las diferencias que existen entre las juventudes de los partidos y los partidos como tal. Esto presupone una coexistencia entre juventud y política, una política frecuentemente estigmatizada y controlada en su mayoría por una generación distinta, con ideales y pensamientos que pueden llegar a ser antagónicos. Como lo cuenta Laura Wills, vehementemente en sus respuestas, los jóvenes suelen ser muy apasionados en sus posiciones, en la etapa de formación que atraviesan en la Universidad. Wills dijo también que “la trayectoria de los años, la vida y la academia dan herramientas para poder sopesar mejor las opiniones”.

Muchas razones pueden crear afinidad hacia algún partido político entre los jóvenes: tradición familiar, rebeldía, descontento, entre otras. Los jóvenes pueden sentirse identificados con algún partido debido a algún “clivaje” que surge en un momento dado, como lo explica la profesora asociada Laura Wills. Esta palabra, utilizada de manera enfática por la politóloga bogotana, hace referencia a alguna ruptura que termina por dividir a los votantes en grupos opuestos. La ruptura puede o no darse gracias a un evento político o social determinado.


Esto podría llegar a significar que la identificación de los jóvenes con las ideologías de los partidos también puede darse por un motivo netamente coyuntural. De cualquier manera, estos motivos, sean coyunturales o no, harán que los jóvenes interesados en la política encuentren afinidad en algún partido. Y es que la variedad, por lo menos en la universidad, abunda. Hay partidos nacidos hace relativamente poco como Dignidad, que se enfoca en promover la unidad y la politización de debates de interés general como son la educación, salud y el maltrato a las mujeres, y partidos más tradicionales como lo son el Liberal y el Centro Democrático. Solo por dar algunos ejemplos, estos partidos tienen fuerte presencia hoy en la universidad y hacen parte de la discusión y la politización que, según Pedraza, se le debe dar a los temas de interés general.


Volviendo al tema del choque generacional que se da entre la juventud de los partidos y sus matrices, pareciera ser que la política a nivel estudiantil sigue siendo netamente de ideas, de formación y estrechamente relacionada a la academia. Los estudiantes, para pertenecer a las juventudes políticas, no necesariamente deben estar de acuerdo de manera doctrinal con los partidos a los que se encuentran afiliados.


“Seguimos la misma línea del partido”, sin embargo, “le hemos dejado muy claro a la dirección del partido que no somos un comité de aplausos, siempre habrá cosas que cambiar”, cuenta Archila, coordinador de juventudes del CD. Archila relata también una situación que refuerza esta idea: en el último paro nacional los jóvenes del CD no estuvieron de acuerdo con la línea comunicativa del partido, la cual era “poco empática” según la visión de los jóvenes del CD. Lo mismo ocurre en el Comité Liberal, en donde los integrantes no tienen la obligación de estar inscritos como militantes del partido, lo cual otorga una libertad que permite el desarrollo libre del pensamiento dentro de la cobija de una filosofía política común.


Esto lo confirmaron militantes y participantes de estos partidos a nivel universitario, quienes concuerdan en que es fundamental la existencia del debate, la controversia y las discrepancias entre las ideas que tienen los jóvenes y los pensamientos de la matriz central de estos partidos. “Sería absurdo estar absolutamente de acuerdo con todas las personas” menciona Jorge Eduardo Baron de manera elocuente y directa, militante de UniCD y representante de este partido en el comité interpartidista de la universidad. Estas palabras materializan el funcionamiento de estos movimientos, por un lado alineados con una cercanía ideológica y por otro manteniendo cierta distancia crítica.


Pareciera que las juventudes de los partidos no tienen que tener una adherencia estricta y gregaria al sistema de pensamiento del partido al que se acercan. El ambiente académico y el respeto mutuo que abunda en esta generación permite que los jóvenes piensen en hacer política siendo “parte de una discusión, y esto se logra con organización”, enfatiza María José Muñoz, militante de Dignidad en Los Andes, con un tono de voz claro y pausado.


La libertad de pensamiento que promueve la Universidad de los Andes ha hecho que existan espacios como el Comité de Discusión Política y el Comité Interpartidista, espacios innovadores que se han expandido a otras universidades del país. Este ambiente de apertura al debate permite que este sea de ideas, basado en “el respeto y la democracia universitaria”, como resalta Muñoz. En cuanto la universidad garantice la democracia universitaria por medio de estos organismos, el debate de ideas seguirá estando basado en el respeto. Muñoz también enfatiza en que estos espacios deben ser garantizados por la universidad ya que fomentan e incentivan la organización estudiantil, y evitan también fenómenos como la violencia política. Así lo explica también Laura Wills: “la universidad tampoco puede promover que más estudiantes se involucren en política”, ya que esto va de la mano con su neutralidad política. Sin embargo, de la mano con lo que exalta Muñoz, Wills enfatiza en la importancia de que la universidad propicie estos espacios de debate que permiten el desarrollo de la democracia universitaria.


Todo esto indica que las juventudes políticas pretenden, como señala Muñoz, “ser parte de una discusión”, una discusión gestada con unas garantías democráticas que permiten que el debate sea principalmente de ideas, basado en el respeto y estrechamente relacionado con la academia, como lo dijo el ex-líder del Comité Liberal en la universidad, Andrés Carmona. Esto también sugiere que existen profundas diferencias generacionales entre las juventudes del movimiento y los integrantes de los partidos políticos con más recorrido. Se podría pensar que estas organizaciones estudiantiles buscan contrarrestar el clientelismo, el populismo y la corrupción presente en la política actual.



La pérdida de la inocencia


Si existe inicialmente una diferencia fundamental entre el debate político y el debate a nivel universitario, esto implica que en algún punto y por algún factor este idealismo y respeto universitario se pierde. ¿En qué momento el ejercicio político cambia tanto?


Es importante hacer una precisión. Como cuenta Laura Wills, “La política real está llena de negociaciones que tienen que llegar a resultados. A veces, en esas negociaciones pueden darse actos de corrupción, o manifestarse acciones clientelares como la compra y venta de votos, entre otros. Esto conduce a la decepción del joven idealista que piensa que la política es otra cosa, que está fundamentada solamente en el diálogo para llegar a consensos”. Para aquel militante o perteneciente a alguna juventud partidaria, el ingreso al terreno político fuera de la universidad puede llegar a ser decepcionante. Encontrarse con las limitaciones que este impone a su idealismo y al debate ideológico puede llegar a desmotivar a estos jóvenes. Sin embargo, y en palabras de Wills, “En todas partes hay clientelismo, hay es que procurar no cometer actos delictivos en esta forma de relacionarse”.


En este sentido, no todo se reduce a esta decepción, el cambio de esto depende de una decisión colectiva, una decisión que se gesta desde las juventudes políticas universitarias. “Es necesario limpiar la política partidaria de esa carga de mitos tan fuertes que tiene [...] se puede hacer política de manera honesta”, afirma con convicción Maria José Muñoz.


Y precisamente de esto se encargan los movimientos políticos a nivel estudiantil, de politizar los campos universitarios de manera abierta. Tal y como dicen Santiago Archila y Andrés Carmona, los estudiantes que quieran iniciar una carrera política encuentran lugar en estos partidos. Aquellos que no tienen los contactos ni las facilidades para adentrarse en la política entran a estos partidos con el motivo de hacerlo. Estos terminan siendo entonces lugares de gestación, en donde se prepara a los jóvenes que harán parte del terreno político en un futuro próximo.


Militantes del Comité Liberal y de UniCD también resaltan la importancia que tienen estos movimientos en la gestación de carreras políticas. El hecho de poder asistir constantemente a eventos con reconocidos políticos o funcionarios, y de poder crear los contactos necesarios les permite a estos jóvenes abrirse paso al mundo de la política. Por otro lado, “el hecho de estar adscrito a un partido potencia las candidaturas a Concejos Municipal de Juventud”, según el miembro del Comité Liberal, Andrés Prado. “El entrar a los consejos de juventud es una buena manera de entrar a la política directamente”, y esto se hace por medio de los partidos como UniCD, según lo cuenta similarmente Jorge Eduardo Barón. Esto, junto con la constante discusión en torno a temas de interés general, permite que los jóvenes se preparen para iniciar sus carreras políticas.


“La gente piensa que el movimiento estudiantil puede avanzar y avanzar sin necesariamente incurrir en el terreno político, pero a mí me parece que el debate de la educación superior es supremamente político porque depende del modelo de país que se quiera implementar”, cuenta Jennifer Pedraza con entusiasmo.


Quizás es ahí donde radica la importancia de los espacios que promueven la política y de las organizaciones de juventudes políticas. Al final del día en ellas se concentra también la responsabilidad de evitar que se pierda el idealismo en el futuro, y se fomenten buenas prácticas políticas para lograr un proyecto de país factible por medio del uso de prácticas legales y fundamentadas en el debate de ideas, el respeto y el consenso.


 

Por: Manuel Bonilla