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¿Cómo Netflix salvó a un deporte en crisis?

El pasado 12 de diciembre se disputó en el circuito de Yas Marina el Gran Premio de Abu Dabi 2021 marcando el final de la temporada de la Fórmula 1 en lo que muchos medios especializados y fanáticos alrededor del mundo denominaron la mejor carrera de la década. Esta competencia, que definiría al campeón del mundial entre los pilotos Lewis Hamilton y Max Verstappen, significó un incremento de audiencia del 97% en comparación al mismo evento el año anterior según las cifras presentadas por las revistas AutoMotor y Deportes. Tal incremento es el resultado de una tendencia creciente en los últimos años en cuanto a cantidad de espectadores que siguen activamente el deporte, y uno de los máximos responsables de que esta tendencia se originara es justamente Netflix.



En el año 2019, se estrenó la serie documental Formula 1: Drive to Survive que, en diez capítulos, se adentró en las escuderías participantes para narrar cómo se vive desde el interior una temporada de la categoría reina del automovilismo. Esta propuesta presentó a los espectadores la posibilidad de ver la acción desde una perspectiva completamente novedosa y mucho más cercana a las personas que hacen todo realidad. No importaba si quien se sentara a ver el programa fuera un fan acérrimo o un espectador primerizo, era una experiencia sumamente inmersiva y cautivadora. La combinación de metrajes propios de las transmisiones en televisión, segmentos exclusivos de Netflix dentro de los equipos, y entrevistas a los protagonistas permite a la serie ofrecer una narrativa completa de los sucesos acontecidos en el año. Así, se logró dotar cada episodio con una historia apasionante y entretenida, cargada de dramatismo, al abordarse desde una mirada más íntima, a la cual el público general no tenía acceso previamente. Tal modo de construir los capítulos fue el factor diferenciador que acabó por transformar la serie en un éxito que superaría las expectativas y que, a día de hoy, ya cuenta con cuatro temporadas en la plataforma con su más reciente estreno el pasado 11 de marzo.


Sin embargo, para entender cuál ha sido la relevancia mediática de la serie y de dónde viene su éxito es necesario tener un contexto de la situación en la que se encontraba la Fórmula 1 unos años antes de su estreno, y cuáles fueron las condiciones que llevaron a la categoría a asociarse con Netflix para la realización de la serie.


Desde el inicio de la década, la Fórmula 1 estaba dominada por un reducido grupo de equipos con capacidades reales de aspirar a logros importantes, siendo la escudería Red Bull Racing el principal candidato a ganar todas las competencias, obteniendo ininterrumpidamente entre el 2010 y el 2014 los títulos de campeón de constructores, y de pilotos de la mano del alemán Sebastian Vettel. Para suprimir este favoritismo que se tornaba repetitivo, sumado a una reforma económica dentro de la categoría que buscaba que los equipos redujeran los gastos generales de la competición, en el 2014 la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) estableció un importante cambio de reglamento para los constructores de vehículos, dando inicio a lo que se conocería como la era híbrida.


Este periodo obtiene su denominación debido a la reforma general en la forma en que se hacían los motores de los vehículos. Para ese momento, los monoplazas consumían aproximadamente 100 litros de combustible por carrera, lo cual significaba una cantidad enorme de recursos económicos y una huella significativa en el impacto ambiental de la competición. En el afán de reducir esta cifra, los motores comenzaron a implementar unas unidades de potencia eléctricas integradas al motor para almacenar energía y, por ende, reducir la cantidad de combustible necesario por circuito en aproximadamente 35 litros. A partir de este año, se volvió obligatorio para todas las escuderías el uso de motores híbridos que combinen el uso de combustibles fósiles con las nuevas unidades eléctricas, estableciendo el origen de este periodo.


Dicho cambio sería considerado el peor fracaso de la competencia puesto que complejizó los motores y se incrementaron los costos de fabricación a niveles nunca antes vistos en el automovilismo. Estas modificaciones hicieron imposible para la mayoría de los equipos ser competitivos debido a la falta de recursos para experimentar y mejorar los coches. De este modo, se produjo un absoluto dominio por parte del equipo Mercedes, quienes aprovecharon mejor esa tecnología al haberla explorado previamente en sus autos urbanos. A partir de entonces, el equipo alemán sería ocho veces seguidas campeón de constructores, y siete veces campeón de pilotos, rompiéndose su hegemonía justamente en la carrera pasada.


Ante el control absoluto por parte de un solo equipo y la carencia de sorpresas destacables en esos años, el atractivo por ver el deporte decreció a ritmos acelerados, empujando a la competencia a los peores índices de audiencia en décadas, perdiendo entre 2008 y 2016 al menos 400 millones de espectadores según la FOM. Esta grave crisis llevó a la venta del grupo Fórmula 1, que fue adquirido por el conglomerado norteamericano Liberty Media, quienes llegaron con la idea de devolver a la categoría el brillo perdido.


Esta corporación funciona como un conglomerado de medios de comunicación especializados en la difusión de contenido a nivel global, con participación importante en la transmisión de señales destacadas como DirecTV o Discovery Channel. Liberty Media vio en esta adquisición una oportunidad de transmitir la Fórmula 1 a gran escala como un show deportivo de impacto mediático mundial con el potencial para captar la atención de millones de espectadores.


Es así como llegamos al 2018, año en que se haría un acuerdo con Netflix para la creación de un proyecto audiovisual que acercara el deporte a un público nuevo con la intención de crear nuevos espectadores y ampliar el interés por el deporte. Durante ese año se llevaron a cabo grabaciones a lo largo del torneo para crear lo que en 2019 se conocería como Fórmula 1. Drive to Survive. En un inicio la idea fue vista con recelo por parte de los grandes equipos, estando prácticamente ausentes de la primera temporada las escuderías Ferrari y Mercedes. Este aspecto, que en principio se percibía como algo negativo, abrió la puerta a un mayor protagonismo para equipos de media tabla, justamente donde se da la zona de mayor competencia y variabilidad a lo largo del año. Se destacaron rivalidades e historias dramáticas atractivas para el fanático casual, convirtiéndose en un éxito inmediato. En los dos años posteriores se estrenaron las siguientes temporadas, contando ahora con la integración de los demás equipos y centrando la atención en pilotos carismáticos como el australiano Daniel Ricciardo o en escuderías como Haas, Renault y McLaren de países como Estados Unidos, Francia y Reino Unido respectivamente, captando mayor audiencia local en esos territorios. De esta forma, se buscaba aumentar el nivel de atención que recibía la serie y, por ende, la competición en mercados desarrollados y entre la población joven que no conocía el deporte.


Es así como, tras dos años de manejo por parte de Liberty Media, y luego de una renovada y masiva integración con medios de comunicación, marketing y redes sociales, en 2018 los espectadores habían aumentado un 61% según la propia empresa. La tendencia se incrementó luego del lanzamiento de la serie, llegando a tener un acumulado anual de 1.500 millones de espectadores en 2020, superando otros eventos deportivos como la UFC, WWE, NFL y las ligas italiana y alemana de fútbol. El 2021 se rompieron récords de audiencia y asistencia en países como España, México y Estados Unidos, sumado a un aumento de 137% en cuanto al tráfico y consumo del contenido digital. Lo más significativo hasta el momento ha sido la última carrera en Abu Dhabi, que rompió récords como uno de los eventos deportivos más vistos del año, siendo la tercera carrera más vista de la historia.


Pese a que la serie no ha estado exenta de críticas por la exageración de sus historias, el aumento deliberado del dramatismo y la tergiversación de los hechos, incluso siendo atacada por el propio campeón Max Verstappen –quien se negó a participar en las últimas temporadas–, esta, junto a un buen manejo de imagen y marketing, ha sido un salvavidas que ha vuelto a poner a la Fórmula 1 entre los eventos más destacados en el mundo. Actualmente la serie se considera un éxito rotundo tanto a nivel comercial como cultural. La competición ha cobrado una relevancia y difusión mediática nunca antes vista, y los pilotos han aumentado sus índices de popularidad en redes sociales exponencialmente.


En conclusión, la unión entre Netflix y la Fórmula 1 ha sido la culminación de un proceso de renovación sólido y bien planteado, que ha llevado al deporte motor a un nivel de prestigio del cual no gozaba desde hace unos años, y con la mira en el futuro, dispuestos a seguir incrementando los éxitos obtenidos como marca gracias a un camino cimentado por Fórmula 1. Drive to Survive.



 

Por: Sebastián Quintero Villarreal