top of page
  • El Uniandino

“Bogotá ha tenido una clase dirigente mediocre que piensa que gobierna una ciudad de Centroamérica"

Actualizado: 30 ago 2023

¡Se acercan las elecciones para elegir al próximo alcalde de Bogotá! En El Uniandino creemos que la información y el debate son condiciones esenciales para el ejercicio democrático. Por eso hicimos un especial en el cual entrevistamos a varios de los candidatos (sí, todos son hombres) para saber cómo piensan y qué planes tienen para la capital.

 

Rodrigo Lara Restrepo es hijo del inmolado político liberal Rodrigo Lara Bonilla, quien fue asesinado en 1984 por órdenes de Pablo Escobar. Lara Restrepo ahora aspira a convertirse en el próximo alcalde de Bogotá. Este abogado externadista ha hecho gran parte de su carrera política en la rama legislativa como congresista —de la mano de Cambio Radical, partido que presidió entre 2015 y 2017, y del cual hizo parte hasta el 2020. Ahora, como independiente, buscar ser el nuevo inquilino ilustre del Palacio de Liévano.


Lara le abrió las puertas de su oficina a El Uniandino para hablar sobre su candidatura y sus propuestas: la movilidad de la ciudad, la reserva Thomas Van Der Hammen, seguridad, gobernabilidad, su relación con los demás candidatos, el estadio, los derechos de la población LGBTIQ, su visión sobre las drogas y la regulación del cannabis, y por supuesto su famosa propuesta de usar drones, hicieron parte de la conversación con el candidato.


David Roncancio: Inicialmente me gustaría preguntarle, teniendo una carrera en la rama legislativa bastante larga ¿por qué el cambio de la rama legislativa a la rama ejecutiva?


Rodrigo Lara: Porque la rama legislativa no es un oficio, es un ejercicio de representación. Y no es un oficio, es decir, no es un trabajo como tal y, por ende, uno tiene que tener un punto de partida y un punto de finalización del paso por el legislativo. Yo no puedo estar de por vida allí.


D.R.: Entonces ¿qué lo motivó ahora a ser alcalde? Muchos dicen que es el segundo puesto político más importante en el país.


R.L.: Es esencialmente un sacrificio desde muchos puntos de vista. La verdad, yo terminé mi paso por el legislativo el año pasado y he venido trabajando en dos cosas: yo soy abogado en ejercicio, llevaba la representación de casos de empresas muy importantes y me iba muy bien; constituí una empresa de servicios financieros, una Fintech. También me está yendo bien. Pero créame que suspender esas tareas y delegarlas para meterse en algo tan incierto, azaroso, difícil, absorbente y demandante, como una campaña es un sacrificio muy grande y usted solo es capaz de hacer un sacrificio así básicamente por amor.


Yo tengo un gran amor por Bogotá. Bogotá es una ciudad extraordinaria, con un potencial inmenso, pero con algunos problemas estructurales gravísimos que hay que resolver. Pero créame que vivía más cómodo y mi mujer me lo reclama todos los días.


D.R.: Usted hizo, por mucho tiempo, parte de Cambio Radical. En este momento se está lanzando como independiente ¿Por qué se cambió? ¿A qué se debe ese cambio?


R.L.: Yo renuncié a Cambio Radical hace 3 años. Yo di un paso al costado y dije que no seguía más como miembro de la bancada de Cambio Radical y constituí la bancada liberal socialdemócrata del Senado de la República. Yo soy un liberal socialdemócrata. Considero que Cambio Radical desde hace muchísimo tiempo dejó de representar ideas de tipo liberal. Se derechizó en un discurso de derecha excluyente y distante de la población. Yo no me sentía representado allí.


Lo que pasa es que muchos llegamos a Cambio Radical porque ese era el partido en donde llegaron las personas vinculadas al antiguo Nuevo Liberalismo. Y era un partido de origen liberal en sus inicios hasta que me pude ir. No olvides que los partidos son cárceles.


D.R.: En los debates a la alcaldía pasados, Galán, que se lanzó también, le enrostraron mucho su pasado en Cambio Radical ¿Le preocupa que esto le pase en este momento a usted también?


R.L.: No, porque yo de manera genuina y sincera me fui. Este es un proceso justamente independiente. Al doctor Galán la campaña se le está armando Germán Vargas lleras. Entonces hay una profunda incoherencia entre las palabras, las acciones y el discurso del doctor Galán. Él no ha bajado a Cambio Radical de ser un partido corrupto; pero en las pasadas elecciones él tuvo el apoyo de Cambio Radical y Germán Vargas, y hoy nuevamente lo está buscando.


D.R.: ¿Entonces usted si es independiente?


R.L.: Soy independiente, pero no soy tibio.


D.R.: Ser independiente es un cambio también en las dinámicas de financiación. ¿Cómo ha sido la financiación de esta campaña?


R.L.: Ser independiente no implica que el político renuncie a ser un político ni que se avergüence de su ejercicio político. Yo, a diferencia de los políticos tibios, no me avergüenzo de mi ejercicio, no pretendo ser lo que no. Soy una persona que participa en unas elecciones. Eso es un político y punto, entonces eso es lo primero.


Segundo, como independiente no dejo de ser tampoco lo que soy: un liberal socialdemócrata. Yo no soy tibio: ni uribista, ni anti uribista. Yo soy un liberal socialdemócrata cuyo vehículo para aspirar en las elecciones a la alcaldía de este año es un vehículo independiente, es decir que no le debo nada ni a un expresidente, ni a un partido político, ni a ninguna figura política tradicional.


Lo estamos haciendo literalmente contra el mundo, con mucho esfuerzo, con las uñas, buscando las firmas de la gente y la financiación. Yo tengo una virtud y es que yo soy austero en mis campañas políticas. Mis campañas políticas son muy baratas. La financiación en buena parte la he puesto yo básicamente con mis socios de las Fintech. Hay aportes de un constructor amigo mío que me ayudó y de otro que también lo hizo. Yo no tengo nada que esconder. Tengo un presupuesto relativamente pequeño.


D.R.: Ya pasando a movilidad ¿Cuál es su vuelta soñada en esos términos?


R.L.: Yo quisiera tener la infraestructura de una ciudad de la Florida con el metro de Madrid, pero pues a ver, aquí se han cometido errores históricos que son muy costosos. Hay un sesgo y un desdén muy profundo de la dirigencia tradicional de Bogotá que busca ofrecerle a la gente lo más barato. Para que la gente se transporte dignamente en cualquier ciudad del mundo usted tiene que ofrecerles metro. Eso está inventado.


Pero aquí ciertos sectores políticos —del doctor Peñalosa, del doctor Galán— le han ofrecido a la gente lo más barato, que son los buses, que hacen lo mismo, sí —solo que con una diferencia de 3 horas en tiempo de desplazamiento. Eso es lo más propicio para todos aquellos que tienen el negocio alrededor del mundo de los buses.


D.R.: ¿Como ve la situación del metro actual?


R.L.: La situación del metro actual se puede mirar desde muchos ámbitos. Hay un desespero de la gente porque se haga algo, así sea uno malo. Si usted lo mira ya objetivamente y con frialdad y cabeza fría, es un metro pésimo porque es uno elevado en una de las 5 ciudades más densas del mundo. Entonces la manipulación de información del Peñalosismo-Galanismo le va a decir que es que en muchas partes del mundo hay metros elevados. Pero viejo, son líneas de 1895.


La línea de The Loop de Chicago es de 1892. Usted está construyendo uno elevado, donde usted tiene zonas de concentración y densidad —en Bosa y en Kennedy— de 300 habitantes por hectárea. Eso ni en Calcuta ni en Karachi. Los llevará y les meterá un viaducto por donde viven familias y donde viven niños. En segundo lugar, es un metro elevado con estaciones cada kilómetro y medio. En cualquier ciudad del mundo el metro tiene estaciones cada 600 metros.


D.R.: Entonces ¿Qué haría usted?


R.L.: Eso es un dilema muy complejo. Obviamente sí a mí me dicen que enterrar esa línea pésima del metro me cuesta dos millones de pesos, pues maravilloso. El problema es que los estudios preliminares muestran que cuesta 17 billones de pesos. Bueno, 17 billones de pesos es prácticamente como financiar una tercera línea y pues Bogotá no es una ciudad rica. No es una ciudad como Catar o Dubái.


Yo no puedo ser irresponsable con el dinero. Podría pensar en diferentes soluciones. Mire, hagamos una línea elevada de la Primera de Mayo hasta la Caracas. Dejemos así como está, y mitiguemos los efectos que tenga alrededor, y denme sus 17 billones que costaría enterrarla. Recojo los 3 billones del absurdísimo Transmilenio verde de la carrera séptima de la alcaldesa Claudia López y con esos 20-21 billones de pesos yo hago una tercera línea subterránea de 30 km que integre Usme Ciudad Bolívar con la 170. Que vaya subterráneo por la Caracas o por la 13 o por la séptima —eso lo definirán los estudios— y que conecte al señor que vive en Soacha con la 170 en 30 minutos. Eso es una política digna y humana.


D.R.: ¿Y en el tema frente a las vías alternas como la ALO (Avenida Longitudinal de Occidente)?


R.L.: Yo estoy de acuerdo con la reserva Van Der Hammen. Estamos hablando de 7.000 hectáreas. Está bien, no se urbaniza. Es un corredor ecológico que permite básicamente conectar los cerros orientales con el resto de la sabana de Bogotá. Bogotá es una ciudad bien dotada en términos de vías, el problema es que la ciudad creció y no las amplió en el sur y en el norte por los costados especialmente. Por eso tiene 1.200.000 personas en Suba prisioneras de su localidad. ¿Cómo se destraba el norte de Bogotá y el sur de Bogotá en el costado? La ALO, que la van a construir hasta la calle 13 y luego la extienden hasta la calle 80. El problema del norte es que está la reserva, pero el problema no es en sí la reserva, porque usted puede cruzar una reserva con una vía.


El parque Yosemite, en los Estados Unidos, que es un parque precioso, está cruzado por muchísimas y eso no lo destruye. El asunto es que usted tiene que cruzar el humedal Juan Amarillo y Conejera. Cruzar esos dos humedales ha sido el punto de bloqueo. Perfectamente se puede hacer con medidas más costosas, pero hay que hacerlo: un puente que cruce sus humedales y usted pasa por ese lado. Yo no estoy de acuerdo con urbanizar, pero las vías no las pienso frenar bajo ninguna circunstancia. Me parece absurdo que el POT de la alcaldesa esté construyendo muchos edificios públicos donde debería estar la ALO, y sin Transmilenio.


D.R.: ¿Y qué hacer con el POT?


R.L.: Todo es susceptible de revisión. El problema grande de ese POT es que le quita vías a Bogotá. Es decir, si yo tuviera 350 km de metro como París o Madrid, yo entendería que se empiece un proceso de supresión de vías porque tengo un gran sistema de transporte. Es que el sistema de transporte público de Bogotá es uno de los peores del mundo. En Bogotá una señora pierde 3 horas de su casa al trabajo y otras 3 horas de regreso que es lo que se demora, y además es un medio inseguro.

D.R.: Ahora, en temas de seguridad he visto que es como el plan más importante de su

campaña.


R.L.: Sí, no, sí.


D.R.: En Twitter se viralizo bastante el tema de los drones ¿de dónde sale eso?


R.L.: Pues mire, en todas partes del mundo se utilizan. Lo que pasa es que Bogotá ha tenido una clase dirigente mediocre, una clase dirigente muy pequeña, que piensa que está gobernando una pequeña capital de un pequeño país centroamericano, porque su mente, el mundo de ellos, empieza en Soacha y termina en Tunja. Es casi que una tragedia histórica la que ha tenido la cerrazón mental de la clase dirigente bogotana.


Hoy ya hay licencias para hacer domicilios con drones. Son baratísimos. Los drones se están utilizando en la seguridad, en la inteligencia y en las guerras desde hace más de 25 años. Cuando vino el papa Francisco toda la vigilancia y la seguridad —estamos hablando del gobierno Santos— se hizo con globos aerostáticos.


Bogotá ya tiene una flota, una flotilla, si me permite la expresión, de 10 drones en manos de la policía para vigilar las zonas más críticas de la ciudad, es decir, los cuarteles generales del crimen de Bogotá, que es básicamente la zona de Mártires Santa Fe, La Estanzuela y La Favorita. La policía vigila desde el aire qué pasa. Lo que pasa es que nadie los ve, esa es la gracia. El comando especial creado por la Policía Nacional para combatir el Tren de Aragua tiene 10 drones. La policía de Madrid cuenta con 60. Los bomberos de la Comunidad Autónoma de Madrid tienen otros 60. Hay en todas partes del mundo.

¿Entonces, si usted no tiene suficientes policías —solo 17.000 y necesita 28.000—, yo qué hago? ¿Me cruzo de brazos, como los políticos mediocres, o suplo ese déficit con tecnología de supervisión y la vigilancia?


D.R.: Desde el 2021 la Defensoría del Pueblo advirtió la presencia de grupos armados ilegales: ELN, Clan Del Golfo, etc. Hace poco aparecieron cuatro pancartas del frente 53 de las FARC. ¿Eso cómo se maneja con los drones o cómo lo manejaría usted? ¿Cómo combatir estos grupos criminales?


R.L.: El dron es una herramienta que le permite a usted más eficiencia. Entonces si yo tengo poquitos hombres, no tengo suficiente mano de obra, necesito tecnología para que sean más eficientes esos poquitos hombres. Es así de simple. El dron no es un fin en sí mismo: es un medio, es una herramienta.


Yo tengo un CAI, allá abajo en la zona de Santa Fe. Ese CAI tiene 32 hombres asignados, en cuatro turnos. Estamos hablando de 8 policías. Es el cuartel general del crimen cuando capturan a un bandido, pues deben ir por lo menos dos motos, cuatro hombres. Si hay que bajar un gato de un árbol se me van dos. ¿Cuántos policías me quedan? ¿Y luego me llaman del 123? “Es que aquí hay unos tipos, unos campaneros, que se están robando una casa”. ¿Hubo reacción del 123? no hubo, porque no hay suficientes hombres.


Frente a los grupos armados, mire, lo que estamos viendo en Bogotá es que aquí siempre ha habido bandas, ladrones y delincuentes. La diferencia es que ahorita estamos viendo la llegada de grupos delincuenciales organizados —lo que se llaman combos y eso ya es un nivel muy superior de delincuencia organizada. ¿Qué hace un delincuente de esos? básicamente crea fronteras artificiales en los barrios, en localidades, mediante el terror. No solamente tienen que matar, sino que tienen que cortar en pedazos, con sevicia, y meter en una bolsa. Y dejarles un frente a un colegio o una zona comercial.


Yo no voy a derrotar a esas organizaciones con pañitos de agua tibia o con políticos tibios. No hay que tenerles miedo y yo no les tengo miedo. Segundo, yo tengo que unir a la población alrededor de la fuerza pública ¿Cómo? con frentes de seguridad ¿Cómo se constituye el frente de seguridad? Con militares y policías retirados. Hay 90.000 porque la gente por sí sola no se organiza; ellos van a organizan los frentes de seguridad. Tercero, con tecnología: yo necesito saber cómo se mueven. Son esencialmente organizaciones de narcotráfico y de extorsión y para detectar quiénes lo hacen yo necesito identificar quién lo hace.


D.R.: Bogotá tiene muchas localidades urbanas, otras muy rurales, que incluso llegan a superar el casco urbano, como Sumapaz, y están entrando las disidencias de las FARC.


R.L.: Claro ¿Por qué entran las disidencias de las FARC? Mire, Las casas de cobro, por ejemplo —así le llaman en Cali, en Medellín— les llaman los combos. Son un eslabón de la cadena del narcotráfico. Ellos trabajan con otro eslabón que son las disidencias o el ELN, o el Clan del Golfo, en todos esos baldíos. Si entra un eslabón, que es un grupo delincuencial organizado, entra el segundo eslabón, que es ELN.


Después del estallido social que se presentó en el Valle del Cauca —un estallido socialmente legítimo, válido, de gente, que salió— los grupos delincuenciales se montan en el desorden para hacer también de las suyas. Por eso la urgencia absoluta para acabar con esas organizaciones, para hacerlo a tiempo y poder pararlas antes de que la policía no pueda, y evitar que lleguemos a como pasa en las favelas —donde se necesitan armas largas y ejército—, y evitar operaciones donde hay iglesias y colegios. No podemos llegar a ese punto y eso necesita una estrategia política social muy ambiciosa.


D.R.: Tú mencionas el tema de las protestas. Hace poco se generó el debate: ¿La fuerza pública debe entrar a las universidades?


R.L.: No, a mí no me gusta la fuerza pública dentro de las universidades. ¿Yo qué gano con eso? ¿Si me hago entender? Basta con saber si hay infiltración de algún delincuente en la Universidad para poder cogerlo afuera ¿Por qué voy a provocar a las universidades, a los estudiantes, con fuerza pública dentro? No tiene ningún sentido.


D.R.: ¿Considera que la migración tiene que ver también con la inseguridad?


R.L.: Pues en cualquier parte del mundo —y eso no tiene que ver con una nacionalidad ni con lo que algunos llaman razas, pues yo no creo en las razas; no tiene que ver con nada distinto a seres humanos en condiciones materiales muy adversas. Cuando usted llega con una mano delante y una mano atrás, de un país como Venezuela —sin poder validar sus títulos ni su experiencia profesional— y usted tiene 3 niños, usted tiene que vivir, de ahí pues obviamente la venta informal en la calle o la delincuencia en la calle. Pero yo no distingo entre criminales de un país y otro. Para mí el que Infringe la ley, sea donde sea, tiene que ser castigado.


D.R.: ¿Cómo es su relación personal con Petro? En caso de ganar ¿Cómo sería ese trabajo en el tema de la alcaldía?


R.L.: Petro fue compañero mío en la comisión primera. Fue una relación muy cordial. Yo soy un hombre que entiende perfectamente los fenómenos políticos y la victoria de Petro fue una victoria muy grande de sectores populares que siempre han estado marginados de la dirigencia y de la forma de dirigir al país. Ese el significado real y eso es una transformación política muy profunda.


Sé muy bien de los problemas que enfrentaré como alcalde. Yo no voy allá a hacer ideología. Yo fui congresista, yo estuve en el corazón de los debates políticos. Gobernar una ciudad es resolver problemas muy puntuales de movilidad, de seguridad, de basuras. Si yo quiero hacer las vías de acceso a la ciudad, que son más de 13, y modernizar el acceso a Bogotá, yo tengo que entenderme con el gobierno nacional y con el gobernador de Cundinamarca.


Si yo creo en la tercera línea de metro, y quiero romper con esa tragedia de los buses, tengo que entenderme con el gobierno porque yo solo no lo puedo hacer ni la puedo financiar. Entonces, pues uno tiene que ser muy obtuso muy tonto de verdad, para llegar a ser alcalde y fracasar por peleas ridículas de polarización política.


¿Qué están buscando Muchos políticos tradicionales con las elecciones a la alcaldía? Tener un alcalde que les permita ser presidentes. Por ejemplo, algunos senadores del centro democrático quieren que Oviedo quede de alcalde para que ellos puedan ser presidentes. Claudia López y Sergio Fajardo quieren que Robledo sea alcalde para que ellos puedan ser presidentes. Germán Vargas Lleras y Enrique Peñalosa quieren que Carlos Fernando Galán sea alcalde para que ellos puedan ser presidentes.


Yo no me meto en esa lógica. Yo por eso hice el esfuerzo grande de ir a buscar mis propias firmas, para no depender de ningún politiquero y que no me estén a mi exigiendo. Eso es cómodo, mediocre y no resuelve los problemas de la ciudad.


D.R.: Entonces hablando de los candidatos ¿Con cuál sí haría coalición?


R.L.: Con todos.


D.R.: ¿Pese a lo mencionado?


R.L.: Con todos. Es que el alcalde voy a ser yo, no ellos. Yo necesito apoyo, yo necesito un bloque muy grande para resolver los problemas de la ciudad que son grotescamente grandes. Hermano, esta es la única capital de América Latina que no tiene un sistema de metro. En Panamá hay 3, en Santo domingo hay 3, en Lima van por el segundo, Medellín va por su tercera línea de metro. Esta es una de las cinco ciudades más congestionadas del mundo.


A la gente la están matando en la calle. El empleado, el trabajador, se demora 6 horas, que es el 80% de su jornada laboral, yendo a trabajar y volviendo. De 800.000 niños solo 114.000 tienen jornada completa ¿Cómo crees tú que yo voy a resolver eso? ¿Con frivolidades de la pequeña política? “Tú sí, tú hueles mal, tú no me gustas, tú sí, tal vez”. No, yo necesito a todo el mundo alrededor de unos objetivos específicos de solución para los problemas de Bogotá. Yo no me detengo en la pequeña política. Todos solucionamos los problemas de Bogotá: combatiendo el crimen, combatiendo la inmovilidad, combatiendo las tragedias de esta ciudad. Todo el que quiera llegar: Bolívar, Uribe. A todos los recibos para que me apoyen.


D.R.: Hemos visto que criticas mucho las anteriores alcaldías ¿Críticas sobre Claudia, sobre Petro, sobre Peñalosa?


R.L.: Claudia falló en seguridad. Se enfocó mucho en el Transmilenio. Yo creo que es una mujer honrada, bien intencionada. Petro tuvo una alcaldía muy desordenada y muy caótica. Peñalosa hace cosas bien, por ejemplo: buenos planes parciales, construye buenos colegios y hace buenos parques. Pero nos dejó un legado terrible y es haberle vendido humo y mentiras a la gente de que su sistema de buses, que además es un sistema costoso, ineficiente y deficitario, hacía lo mismo que un metro. Y está sacrificando la vida y las familias de millones de bogotanos, porque la mamá de un niño de 2 años que tiene que salir a las 5 de la mañana y llegar a las 9 de la noche, no lo ve, no lo educa, no lo cría, y ese es el gran problema de Peñalosa: habernos vendido la mentira de que su sistema de buses podía hacer lo mismo que un sistema de metro. Se han demorado 40 años haciendo un metro.


D.R.: ¿Millonarios o Santa Fe?


R.L.: La verdad, yo veo poco futbol. Voy a ser muy franco: desde el colegio no volví a jugar mucho. Debo decirle que mi señora es muy santafereña porque su abuelo fue uno de los fundadores de Santa Fe. Entonces, pues en mi casa tengo que ser prudente.

Pero me encantó la victoria de Millonarios. La celebré como propia y tengo una camiseta de Millonarios que me regalaron con el Lara atrás. No tengo de Santa Fe.


D.R.: ¿Qué hacer con el barrismo a la luz de lo que representan las barras en la ciudad?

R.L.: Yo fui autor de la primera ley de lucha contra la violencia en los estadios. Esa ley fue mía en el 2006. Finalmente, no la pude aprobar y la aprobaron otros pero el primer texto lo presenté yo.


Los barristas son muchachos, muchos de ellos —no todos—, que ni estudian ni trabajan. Hermano, cuando uno no estudia o trabaja uno se siente excluido de todo. Uno siente que no tiene identidad y las barras terminan siendo una familia, terminan siendo un espacio donde uno es algo. Hay que entender ese motor, hay que apoyarlos.


D.R.: Han criticado a la directora del IDRD, Blanca Durán, por el tema del arrendamiento del estadio el Campin para conciertos ¿Su opinión sobre eso?


R.L.: Un estadio moderno sirve para cualquier cosa. pero el Estadio El Campín es un estadio supremamente anacrónico. Eso hay que demolerlo. Yo no sé todavía cómo podemos llevar allí certámenes, conciertos o partidos de fútbol en un estadio tan primitivo y tan inseguro.

¿Hay algo positivo? La alcaldía de Claudia López tiene andando un proyecto de alianza público-privada para remodelar completamente el Campín y toda esa zona. Van a construir un hotel, un estadio nuevo y centro de conciertos. Eso sería maravilloso. Si usted tiene un buen estadio y una buena grama, y usted tiene los sistemas adecuados, usted puede perfectamente usar eso para muchos escenarios sin que eso se dañe. El problema es el carácter vetusto y anacrónico del Campín.


C.V.: Yo quisiera preguntar unas dos cosas con respecto a la Universidad distrital ¿Qué pasaría con la ETB? y la otra sería ¿Qué sucedería con el rector de la distrital? El rector anterior tuvo un escándalo por un desfalcó de once mil millones y el nuevo tampoco es muy bienvenido entre los estudiantes.


R.L.: Si es un bandido lo sacamos, tenga la certeza. Yo soy un político que no se avergüenza de ser político. Yo quiero un gran gobierno de coalición para que las cosas me funcionen. Él que se llegue a robar un centavo, y ensucie la administración, le va a ir muy mal: lo voy a sacar y lo voy a sacar en las peores condiciones porque lo voy a denunciar. Yo no soy de esos puristas que dicen “yo no sabía” porque es mi alcaldía y yo respondo por todo. Y el que se porte mal lo saco y lo denuncio.


Mire, la ETB, en la administración Petro, desplegó el sistema de fibra óptica. Fue un gran avance porque básicamente los servicios de fibra óptica les cogieron ventaja a los servicios privados de Claro y Movistar. Y eso es un negocio donde el que llega primero se queda con todo.


Iba muy bien la ETB, pero llegó el genio incomprendido Enrique Peñalosa y lo paró y la quería privatizar. Obviamente eso lo hubieran comprado las empresas de telefonía móvil inmediatamente. Es que el 30% del mercado es de fibra óptica. Entonces, pues ya Peñalosa lo paró, los demás lo pasaron, y eso ya es vetusto como tecnología.


Ahorita viene una gran oportunidad para la televisión y la pienso aprovechar: la concesión de espectro 5G. El modelo de negocio hoy en día en 5G es que las ciudades despliegan la infraestructura y arriendan los servicios de esas antenas de 5G a las empresas de telefonía. Pero no solo eso: cuando usted controla la infraestructura 5G es ahí donde usted puede utilizar ese ancho de banda tan grande para hacer control de tráfico y sustituir el vetusto pico y placa para cobrar tarifas inteligentes de servicios públicos, para optimizar el ahorro y el uso de los servicios públicos y cobrar inteligentemente entre los servicios públicos. Pero yo necesito controlar básicamente esas antenas. ETB va a ser una empresa extremadamente valiosa porque tendrá el monopolio del 5G.


D.R.: ¿Cuál es la política frente a temas de género?


R.L.: ¿En qué sentido?


D.R.: ¿Sobre los derechos de la población LGBTI?


R.L.: Bogotá es una ciudad de la diversidad. Es una ciudad donde todo el mundo puede ser. Es que mire, para mí que soy liberal, para mí proteger, por ejemplo, las expresiones LGTBIQ, es básicamente es proteger la libertad. Es protegerla contra el autoritarismo y contra el abuso de la autoridad o la intolerancia.


D.R.: ¿Qué piensas sobre la legislación del cannabis de uso adulto?


R.L.: Eso pasará, ya es inevitable. Pero yo me rijo por un principio de realidad: la droga no me gusta porque es una forma de alienar a las personas. El trago también es malo, pero igual uno se toma un trago de vez en cuando. En lo que yo no puedo convertirme es en un promotor de la droga. Nunca lo voy a hacer. Muchas veces los muchachos, sobre todo los que no estudian ni trabajan, entre los 18 y los 25 años, y que están en un proceso de exclusión y humillación, pueden caer en una terrible alienación, de la cual no se puede salir en una terapia de desintoxicación que vale 50,000.000 ¿Qué hogar puede todo pagar eso?

Entonces soy prudente. Sé que eso terminará pasando. ¿Está bien qué pase? Toda libertad debe ser responsable. Yo soy liberal. Pero igual creo que tiene que haber un estado que garantice el ejercicio de las libertades y el respeto de los derechos de los demás —de manera ecuánime y salomónica.


 

Por David Roncancio

Fotografía de Camilo Vargas

bottom of page